López asegura que los negocios del sector que están manteniendo el tipo con las películas son aquellos que las alquilan como complemento y a través de máquinas expendedoras. En la capital lucense hay varios de este tipo. Las tiendas que abren las veinticuatro horas cuentan con expendedoras de películas, hay un comercio de reparación de calzado que también dispone de una, al igual que una panadería de A Fonte dos Ranchos. Los locutorios telefónicos suelen instalar este servicio, a través de máquinas. Una de éstas también la instaló una firma dedicada a la telefonía móvil como actividad principal, pero según algunas fuentes, la tiene apagada por falta de movimiento en los alquileres.
Empresas que se sustentan en las películas, aunque complementen su actividad con otras cosas, hay cuatro en la capital, según aseguran López y Mourenza. Sin embargo, existen otros muchos otros negocios que disponen de máquinas, pero que sus ingresos principales proceden de otros artículos. En la avenida de A Coruña funcionan al menos cinco negocios que ofrecen películas en alquiler.
Manteros
Los titulares de este tipo de empresas son conscientes de que los manteros no están haciendo tanto daño a sus negocios con la venta de copias pirateadas, como Internet. Según Mourenza, la gente no suele comprar estas películas porque sabe que las copias o no están en buenas condiciones o no contienen lo que se compra. Sin embargo, las empresas de telefonía, según explicó, en sus ofertas de ADSL promocionan incluso las descargas de películas, en lugar de advertir que se trata de una práctica ilegal.