Crónica | En Expogrelo de Gontán Un hostelero del occidente de Asturias compró el 80% de la verdura de la feria en un día en que los productores vendieron la mercancía al doble de lo que reciben el resto del año
17 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Si fuese una lonja, podría decirse que estaba casi todo el pescado vendido. Pero el escenario no estaba a la orilla del mar, sino a unos 45 minutos de potentes puertos del Cantábrico como el de Burela. Expogrelo, feria organizada por el Concello de Abadín para promocionar uno de sus productos más típicos, logró un rotundo éxito en su segunda edición: alrededor del 80% se vendió de golpe a un solo comprador. El origen de la decisión y el destino de la compra estaban más allá de la desembocadura del Eo. José Antonio Santiago, un conocido hostelero de Navia que posee varios negocios en el occidente de Asturias y al que todo el mundo conoce como Pepe Santiago, cruzó el puente de los Santos para hacerse con el preciado tesoro de las tierras de Abadín. Unos 2.600 kilogramos de los aproximadamente 3.000 que se vendieron viajaron por la N-634 más allá de A Xesta. Mientras la feria, poco después de las 11 de la mañana, hervía con la misma potencia que los grelos en una olla, Santiago explicó la razón de su viaje. Dijo que se varios días antes, por La Voz de Galicia, se había enterado de la celebración de la feria y que había decidido desplazarse hasta Gontán para conseguir una abundante cantidad de grelos. Hace varias semanas, en uno de sus restaurantes organizó unas jornadas dedicadas al pulpo, y más adelante, en otro restaurante que abrirá en Navia dentro de varias semanas, ofrecerá otras en las que el cefalópodo se servirá con grelos. El pulpo, dice, está «exquisito» con esa verdura. Ya la compró otras veces, en mercados cercanos a la costa; pero subraya que las condiciones de las tierras de Abadín, más frías, son idóneas para que se conviertan en un apreciado manjar. Cuatro camionetas esperaban fuera del recinto para transportar una mercancía que cuando llegue a los comensales, pese a haber estado congelada, conservará su sabor. Alguna persona que se movía ayer por el certamen comentaba que aún estaba comiendo grelos congelados el año pasado. Numeroso público Pero no solo cotizados restauradores se interesan por el grelo de Abadín en un día como el de ayer. Decenas y decenas de personas, en un lluvioso día que invitaba más a quedarse en casa, entraban y salían del recinto ferial dejando paso a otros que también entraban y salían para comprar grelos. Cada kilogramo se vendía a un euro, prácticamente el doble de lo que cobran los agricultores por la mercancía que entregan a los distribuidores. La satisfacción de los vendedores era lógica. Así lo comentaba Maribel Galdo, vecina de la parroquia de Baroncelle que explicaba las circunstancias meteorológicas idóneas para una buena cosecha: «Para o grelo, auga». De la capital del municipio es Isabel Seijo, que decía: «Se se vendese a un euro todo o ano, probablemente se cultivaría máis». De Baroncelle es también una vendedora como Noelia López, que comentaba lo favorable que había sido la reciente lluvia. Para que el grelo luzca en la feria hay que lavarlo y escurrirlo y ponerlo en manojos una vez recogido. Son tareas laboriosas, pero sirven para que brille como los chorros del oro. Oro verde de Abadín, por supuesto.