TRIBUNA | O |
16 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.HASTA AHORA no era noticia que un perro mordiese al hombre sino que el hombre mordiese al perro. Pero al paso que vamos la novedad es que la mujer pegue al hombre y no al revés, como desgraciadamente vino sucediendo desde Atapuerca. En Sarria, una mujer agredió a un hombre en un pub tirándole una copa a la cara y después le atacó con un prendedor del pelo, causándole lesiones que tardaron en curar 15 días. También en Muimenta, otra fémina pegaba reiteradamente a su esposo dándole puñetazos y patadas e incluso quiso prender fuego al techo de la vivienda. No sé pero algo les pasa a las mujeres. Pasan de agredidas a agresoras, de víctimas a verdugos y eso es, cuando menos, preocupante. El humor de posguerra presentaba señoras orondas y con rulos, esperando al marido borracho detrás de la puerta con el rollo de extender la masa. Era justificado. La historia criminal nos muestra que el instrumento preferido de la mujer era el veneno. Ahora la hembra toma la revancha y, copiando lo malo del hombre, quiere emular su machismo. La igualdad de sexos pide respeto. Ni veneno ni puños airad