Ciudadanos Los Reyes Magos recorrieron las calles de numerosas localidades del sur lucense. A Monforte llegaron esta vez en un tren que salió del puerto seco
05 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Monforte, Chantada, Sarria, Quiroga, Taboada, Sober, San Clodio... Por todos estos lugares y por algunos más en esta parte de la provincia de Lugo pasaron ayer los Reyes Magos en las cabalgatas previas al reparto masivo de regalos por las casas. La cabalgata más concurrida volvió a ser la de Monforte, donde la comitiva real fue sembrando las calles de caramelos. Como marca la tradición, a la capital de la comarca de Lemos sus majestades de oriente llegaron en tren, pero esta vez no venía por la vía de Castilla sino del puerto seco. En su breve recorrido ferroviario, cerca de 50 niños acompañaron a Gaspar, Melchor y Baltasar. Al final de su recorrido por las calles monfortinas, los reyes leyeron un pregón en que el que animaron a los niños a sentirse orgullosos de la tierra en la que nacieron «fermosa e cunha rica cultura da cal o elemento máis importante e a súa lingua» y les pidieron que se esforzasen porque los inmigrantes «que viñero a traballar aquí doutros lugares» se sientan cómodos entre nosotros. Con merienda En numerosas localidades, los Reyes Magos pudieron disfrutar de completas meriendas para reponer fuerazas y seguir su camino. Fue el caso de Sober, donde fueron invitados a chocolate. Por cierto, que muchos le sacaron al rey Baltasar un cierto parecido con la alcaldesa Raquel Arias . Probablemente a donde antes llegaron los reyes este año fue a Sarria, ya que desde media mañana estuvieron recorriendo varias parroquias del municipio en sus caballos. La cabalgata se celebró por la tarde y fue seguida por centenares de personas. Recorrió las calles más céntricas de la localidad para recibir los deseos de los más pequeños en la Praza da Vila, lugar en el que se celebraron varias actuaciones de distintos grupos del Concello. La espectacular carroza de la Cruz Roja fue la sensación del desfile. Donde también madrugaron sus majestades fue en O Incio. A primera hora de la tarde ya estaban en el asilo con los ancianos para recorrer a continuación el centro de la localidad y atender las peticiones de los más jóvenes. En Portomarín los reyes instalaron sus respectivos tronos en la entrada del Concello y allí recogieron todas las cartas y deseos de los niños