Crónica | Una familia de Sarria visita el Sáhara José Manuel, Rosa y Antía estuvieron en el poblado en el que reside la niña saharaui que el pasado verano estuvo en su domicilio dentro de la campaña de acogida
27 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.José Manuel López Toirán, Rosa y su hija Antía son una familia sarriana que el pasado verano tuvo en su casa a la niña saharaui Fatime. Como suele ser habitual le cogieron un gran cariño y les costó separarse de ella, tanto que cuando dispusieron de unos días libres decidieron hacer las maletas y viajar al Sahara para volver ver a Fatime, conocer a su familia y el lugar en el que vive. La aventura comenzó en el aeropuerto de la base militar argelina de Tinduf. Desde allí emprendieron en un camión un larguísimo viaje entre dunas hasta el campamento de El Aaiun para terminar en la wilaya de Hagunia. La primera sorpresa se la llevaron nada más bajarse del camión. La familia de la niña les había preparado tres túnicas de vivos colores como regalo para que vistieran como los nativos. «Fue sólo una muestra de la generosidad que tiene esta gente. Viven en condiciones paupérrimas, pero lo poco que tienen lo comparten y se enfadan si no aceptas sus regalos», dijo José Manuel López. El recibimiento inicial dio paso a una serie de atenciones que se prolongaron durante todos los días que se prolongó su estancia en el lugar. «Parece increíble, pero no sabían qué hacernos para que estuviéramos cómodos. No cesaban de preocuparse por nosotros y siempre estaban pendientes de todo lo que necesitábamos», comentó José Manuel López. El contraste con el modo de vida al que estaban acostumbrados fue brutal, sobre todo en los primeros momentos. «Cosas tan simples como no disponer de agua para asearse parecen increíbles en el mundo actual, pero es la realidad que esta gente vive todos los días. La carencia de alimentos, medicinas o el más simple material escolar también es importante y genera muchos problemas», explicó José Manuel López. Fatime tiene 17 hermanos, una cifra que en el mundo occidental es impensable, pero que no supone una excepción en el Sáhara. Los saharuis les explicaron que ellos sí conocen los métodos anticonceptivos, pero que la elevada mortalidad infantil hace que tengan una numerosa descendencia. Unidad entre vecinos Un aspecto que llamó poderosamente la atención de los sarrianos fue la unidad que existe entre las familias y las excelentes relaciones entre vecinos. Todas las decisiones importantes las someten a un consejo familiar en el que todos los miembros opinan. En Hagunia viven más niños que estuvieron el pasado verano con familias de Sarria y Paradela como Fatimedu, Said y Salka. Todos se emocionaron al ver a personas que habían conocido en su visita a Galicia y que les traían noticias de las familias que los acogieron. Lo peor fue el momento de la despedida, aunque es de esperar que el deseo de Fatime y de su familia sarriana de volver a reunirse se cumpla el próximo verano cuando la niña pueda regresar a Sarria para estar de nuevo durante unas semanas jugando con Antía y disfrutando de cosas que aquí son normales, pero que en el Sahara suponen una utopía. El reencuentro con todas las comodidades fue bien acogido por estos sarrianos, que no dudan en afirmar que todos deberían vivir una experiencia similar para conocer el mundo real en el que vivimos.