En directo | Aparece el cadáver del camionero accidentado en Valdeorras La historia no podía concluir bien pero, al menos, ya ha terminado la tensión vivida en la cantera de Pivasa. El duelo oficial comenzó ayer, dos días después de su muerte
31 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?asaio comenzó ayer sus fiestas. Al entrar en el pueblo valdeorrés se veían las luces que delataban ese momento, ya instaladas en la carretera, pero el ambiente no era precisamente festivo. No había pasado una hora del amanecer y la familia más directa de Albino Pacios estaba ya allí, despierta, angustiada y deseosa de poder cumplir con un duelo incompleto. La esperanza de encontrar con vida al cabeza de familia se había diluido nada más conocer las circunstancias del accidente. Su único interés era acabar de una vez por todas con una pesadilla interminable, una agonía que ha durado 49 horas y media. A las 11.45 del martes el dumper de Albino Pacios se despeñó en una escombrera de la zona productiva de Mormeau y hasta las 13.15 horas de ayer no pudo salir de allí en el coche fúnebre. Durante todo ese tiempo la familia estuvo arropada por los vecinos de Casaio, para los que la hija pequeña de Albino Pacios se deshacía en elogios. Ella echaba en falta una atención psicológica que el Sergas asegura que ofreció. También durante esos dos días, fueron los compañeros del camionero fallecido en la empresa Pivasa y en otras pizarreras de la zona los que llevaron el peso del rescate, con un trabajo incansable para drenar la balsa de agua donde cayó el dumper. Uno de ellos se disponía a volver ayer al lugar de la tragedia cuando acababa de amanecer. Había subido al pueblo a ducharse y dormir dos horas escasas después de haber ayudado en el rescate desde que había ocurrido el accidente. Su cara lo decía todo. El cansancio y la tristeza que transmitía impresionaban. Precisamente, la familia ha repetido insistentemente su queja por la falta de medios públicos de emergencias y por el hecho de que hayan tenido que ser los trabajadores del sector los que encabezaran el rescate. Tanto esfuerzo era agradecido también al final de la tarde por el presidente de la Asociación Galega de Pizarristas, Santiago Vázquez, que, al tiempo, calificaba como imprudentes las «declaracións dende o sofá» de los sindicalistas locales que habían criticado las condiciones de seguridad de la cantera y no habían colaborado en los trabajos de rescate. El peor momento A las 12.10 horas, tras la zona acordonada por la Guardia Civil a unos 200 metros de la balsa, se oyeron gritos. Un perro de la Unidad Cinológica había localizado el cuerpo de Albino Pacios semienterrado a pocos metros del fondo de la balsa. La rabia comprensible de cuñados, hermanos y amigos de Albino Pacios se descargó en ese momento contra la Guardia Civil y los medios de comunicación. «No saquéis el cuerpo, decid que nosotros pedimos los perros desde el primer momento y al final ha tenido que ser un perro el que lo ha encontrado», decía uno de ellos, mientras otros amenazaban con romper las cámaras a los periodistas, que también llevaban horas allí apostados. La espera había acabado pero no había felicidad en las caras de nadie. Eran un final muy esperado, pero trágico. Una tragedia que duró demasiado.