Cuando el bosque se quema

LEMOS

LA TRIBUNA | O |

14 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EL PROCESO de desertización de España avanza a pasos agigantados y la reserva natural que hasta el momento constituye la Cornisa cantábrica se ve también en seria amenaza con la reciente ola de incendios que están arrasando Galicia en los últimos días. Achacan algunos a la falta de limpieza de los montes el desastre al que estamos asistiendo, otros hablan de desaprensivos que se dedican a resarcirse de este modo de agravios presentes o pasados. El caso es que la falta de prevención o la piromanía, unidas al clima inusitadamente seco por estas latitudes están reduciendo la masa forestal a extremos alarmantes. Y esto con la consiguiente merma en la calidad de vida, paisajística y económica que la quema comporta. Si la mano del hombre, por desidia o bien por pura uy simple alevosía, destruye uno de los mayores tesoros cual es la riqueza natural, luego no nos quejemos del cambio climático ni de todos los inconvenientes que acarrea esquilmar la masa arbórea. Basta darse un pequeño paseo por la Península para comprobar lo afortunados que somos en comparación con otros que hasta adolecen del suficiente oxígeno para poder respirar. Resulta de esta manera totalmente intolerable que unos cuantos destruyan el patrimonio de todos, que pongan en peligro vidas y haciendas. Siendo como es un delito su actuación, ha de estar penada de manera ejemplar, para que no se repitan hechos que ya recordamos por desgracia en demasiadas ocasiones y que remontan por lo menos veinte años atrás.