Entrevista | Raquel Arias La regidora prepara la undécima fiesta de exaltación de un producto gastronómico muy típico de su municipio, aunque no tan conocido como los vinos de Amandi
10 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?a alcaldesa de Sober, Raquel Arias, prepara la undécima edición de la Feira da Rosca, festejo de exaltación de un producto típico de un municipio más conocido por los vinos de Amandi. La feria empezará mañana hacia las diez y media de la mañana y dos horas más tarde habrá una degustación gratuita de roscas. -La elaboración de roscas es una tradición muy característica de estas tierras. Los rosqueiros de Sober iban antaño a todas las ferias de las comarcas de Lemos y de Caldelas llevando sus roscas a lomos de un burro o un mulo. Es algo muy típico de las ferias y por eso, al crear este festejo gastronómico se decidió hacerlo coincidir con una feria mensual. -¿Se consumen sólo como postre o tienen otros usos? -Pueden servir de postre, de desayuno o de merienda y también pueden acompañar muchas clases de comida, porque no es demasiado dulce ni demasiado salada. Hace una combinación excelente con el pulpo, por ejemplo, porque no en balde es algo muy propio de las ferias, como ya dije. En la degustación gratuita la ofrecemos acompañada con queso. -¿Cuántos artesanos se dedican hoy a elaborarlas? -En la feria participan ocho productores. No hemos conseguido que haya más rosqueiros, pero sí se ha logrado que esta actividad se vaya profesionalizando. Las roscas se siguen preparando al estilo tradicional, en horno de leña, lo que les confiere un sabor característico, pero no se elaboran en panaderías o confiterías, sino en las casas de los rosqueiros. La novedad es que ahora no sólo se fabrican para venderlas en las ferias, como se hacía antes, sino para comercializarlas de forma continuada durante todo el año. Pueden encontrarse habitualmente en diversos establecimientos de las comarcas de Lemos, de Caldelas o de Quiroga. -Además de las roscas, ¿qué otras cosas puede ofrecer Sober en verano? -Un montón de cosas. Los paisajes de la Ribeira Sacra, por ejemplo. Este municipio tiene unos veinte kilómetros de ribera en el Cañón del Sil y abundan los panoramas espectaculares. Tenemos también un patrimonio histórico muy rico, que abarca desde petroglifos hasta iglesias románicas, y unas magníficas rutas de senderismo, como la que pasa por los molinos restaurados del Xabrega y el embarcadero de Os Chancís. Y hay también una bonita ruta de bodegas, muy buenos restaurantes y casas de turismo rural. Yo también recomendaría a los visitantes alquilar una casa y pasar aquí todas las vacaciones, que es algo que cada vez está haciendo más gente.