LA TRIBUNA | O |
22 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LA TRANQUILIDAD que habitualmente se vive en Sarria en el umbral del mediodía se vio interrumpida el pasado jueves por el disparo de un arma que casi se lleva por delante la vida de un sarriano. Hasta hace unos días las noticias de atracos con violencia, disparos y persecuciones policiales lo más cerca que estaban de enturbiar la vida era en las pantallas de algún televisor o en las páginas de sucesos de los periódicos. Esa percepción tan distante de una realidad violenta que desgraciadamente es cada vez más el pan de cada día de nuestra sociedad se vio transformada por completo tras el paso del delincuente más buscado y peligroso del país por la localidad. La actuación del Solitario marcará un antes y un después en el ritmo de vida de Sarria. Sus habitantes han tenido la desgracia de comprobar que la violencia real también existe y han perdido una parte, ojalá que sea muy pequeña, de la tranquilidad y la paz en la que habían vivido hasta el momento. En la balanza de lo positivo hay que reconocer, y darle toda la importancia que realmente tiene, que la actuación de Guardia Civil, Policía Local y los efectivos sanitarios del 061 fue rápida y precisa. Es una pena que tuviera que ocurrir una desgracia para comprobarlo, pero es muy bueno que los sarrianos sepan que los encargados de velar por ellos son unos verdaderos profesionales. Ahora hay que dejar que pase el tiempo y procurar que este hecho quede cuanto antes en el más completo olvido. La bondad de un pueblo es lo único que puede mitigar comportamientos como el del pasado jueves. Los sarrianos harán que el Solitario siga más sólo que nunca.