LA TRIBUNA | O |
20 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.SI ALGUIEN albergaba alguna duda sobre la peligrosidad de las vías rápidas en Galicia con el trágico balance de esta Semana Santa y el recuento de víctimas mortales de los últimos tiempos le habrá quedado despejada. Es ahora cuando la presión popular y mediática aprieta, cuando las autoridades caen en la cuenta del error de, primero, haberlas denominado así, y segundo, de la trampa mortal que suponen para los usuarios y ya piensan, con plazos de ejecución incluidos, en desdoblar las que existen en la actualidad. Todo esto hace que podamos sacar varias conclusiones al respecto, una de ellas es que no todos los siniestros son imputables a los conductores como pretende la Dirección General de Tráfico con sus agresivas campaña para salvar la cara a la administración y otra, ya en clave local, es que Sarria se juega mucho en la construcción de la nueva infraestructura que le unirá a Lugo. Ahora es el momento de que toda la sociedad de esta comarca alce la voz para decir a la Xunta, como ya se lo dijo a la anterior administración autonómica, que no nos valía una autovía en plazos por que no se concretaba cuándo se ejecutaría el segundo vial. Que de una vez por todas cumpla con las promesas que se hicieron en su momento y que abandone un proyecto de vía rápida que ha caído en desgracia en el resto de Galicia. Y que las bajas habidas en la licitación se apliquen en la construcción de la autovía. En ella nos va no sólo el futuro económico y social del pueblo sino también la vida con mayúsculas.