Perfil | El papel de Manuel Losada al frente de la denominación Llegó avalado por un consenso general, pero pronto chocó con un sector inmovilista que boicoteó su gestión. El fracaso del 60 aniversario marcó el inicio de su caída libre
14 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?anuel Maximino Losada fue nombrado presidente del Consello Regulador valdeorrés el día 25 de junio de 2002. Llegó avalado por el apoyo generalizado del sector vitivinícola de la comarca, aunque no tardaron en llegar las primeras críticas por su trabajo como profesor en la Universidad Politécnica de Madrid, lo que le mantendría alejado de Valdeorras durante más tiempo del que algunos deseaban. Sus objetivos eran entonces normalizar la situación económica del Consello y hacer entrar en la madurez productiva y de promoción a la denominación. Su lucha por romper con el estancado sector valdeorrés le llevó a enfrentarse con sus miembros más inmovilistas desde el primer momento. Poco más de un año después, en agosto de 2003, destituyó al secretario, Felipe González, aduciendo un delito de falsedad documental y una pérdida de confianza en el trabajador. El vicepresidente, Juan Pedro Lerga, pronto siguió el mismo camino. Boicot Muchos señalan a estas dos personas como los responsables de un boicot constante contra la gestión del presidente, incluso el propio Manuel Losada, que aseguró en varias ocasiones que ambos sólo tenían intención de dañar la imagen del sector en sus momentos más determinantes. Uno de ellos fue la última feria del vino, que coincidía en 2005 con el sesenta aniversario de la denominación. La inauguración de la feria el día 30 de julio fue un desastre y, con los expositores sin instalar, tuvo que celebrarse en el salón de un restaurante rues. Ese día marcó el inicio de la caída libre de Losada al frente del Consello. Desde entonces, los últimos ocho meses han sido nefastos para el presidente. En ese tiempo, le pasó de todo a Manuel Losada. Tuvo que hacer frente a las amenazas de la cooperativa de O Barco de dejar la denominación, a la dimisión de su secretaria -que culpó a Losada de tratar de manipular su trabajo- y a la exigencia de la Xunta para que el Consello devolviese una subvención por irregularidades. La imputación de esa presunta malversación de fondos unida a otras cinco acusaciones a finales de febrero fue el detonante del cese. Su conexión con el sector ya estaba perdida por entonces. En noviembre, preguntadas por La Voz, un 73% de las bodegas ya habían mostrado su descontento ante la gestión del presidente del Consello Regulador.