Pubs desiguales ante la ley

LEMOS

Crónica | Polémica con el horario de cierre en hostelería El propietario de un local de copas de Sarria presentó una denuncia contra el jefe de puesto de la Guardia Civil por permisividad con determinados establecimientos

08 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La polémica con los horarios de cierre de los locales de hostelería es cada vez mayor en Sarria y se intensifica los fines de semana. Un propietario de un local de copas, cansado de verse obligado a cerrar una hora antes que los demás, decidió hacer frente a lo que él considera un agravio comparativo de una manera original y que denota cierto valor: con una denuncia contra el jefe de puesto de la Guardia Civil de la localidad. En este caso se puede aplicar perfectamente el dicho: Las perdices se vuelven a las escopetas, para explicar lo acontecido. Mención aparte merece el agente al que le correspondió la gran fortuna de formular la denuncia contra su superior. Seguro que antes de presentársela hizo un curso acelerado de protocolo para suavizar el acto lo máximo posible. El denunciante considera que con su local se produce un agravio comparativo, ya que está obligado a cerrar una hora antes que el resto, con la consiguiente reducción de la caja sobre todo en los días que cuentan con una mayor afluencia de clientes. El origen de este problema nace de la concesión de licencia de actividad. A pesar de que la mayoría de locales de copas que funcionan realmente como tales en el casco urbano de Sarria son de los que se pueden encuadrar en la categoría de pubs, una gran parte funcionan con una licencia que los faculta para ejercer otra actividad. El origen de todo son las ya famosas licencias de tablaos flamencos, que permiten a los locales que las poseen permanecer abiertos hasta las 5.30 horas, mientras que los que tienen permiso como pubs están obligados a cerrar sus puertas una hora antes. Los que funcionan como cafés o bares sólo pueden atender al público hasta las 2.30 horas. La franja horaria se amplia en todos los casos 30 minutos más durante los fines de semana. Tampoco hay que olvidar que a Sarria se le conoce como el imperio de los tablaos o la Sevilla gallega por la proliferación de licencias para abrir locales con esa denominación. En la villa funcionan una docena de establecimientos con ese permiso y, que se sepa, en ninguno de ellos es habitual que nadie se arranque por bulerías o soleás. Esa hora de margen que el hostelero autor de la denuncia considera como una bula a determinados locales es lo que ha provocado su malestar y le llevó a formular la correspondiente denuncia. El papel de la Benemérita se puede denominar casi como el de invitado de piedra en esta polémica. En principio el problema es con la concesión de licencias de actividad municipal y por lo tanto compete directamente al Concello y por añadidura a la Policía Local. Lo que suele suceder es que los ciudadanos están más acostumbrados a presentar sus quejas ante la Guardia Civil, que se ve de esta manera obligada a actuar en asuntos que se puede afirmar que no son de su estricta competencia. Esta denuncia tampoco ha sentado bien a un buen número de hosteleros de la localidad con negocios relacionados con el mundo de la noche. Por el momento están a la expectativa de lo que suceda, pero si consideran que sus intereses pueden resultar perjudicados no dudarán en actuar para defenderlos.