Contención y corrección

Benigno Lázare LUGO

LEMOS

En directo | El concierto del quinto aniversario Barbara Hendricks fue parca en presentaciones pero generosa en canciones, que un disciplinado público supo agradecer

01 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La voz atronadora de la megafonía no dejó resquicio para la duda: «por favor, apaguen os teléfonos móbiles. Queda terminantemente prohibido facer fotos». Sólo al cabo de un cuarto de hora de concierto se asomaron tímidamente las toses más osadas. Hendricks fue austera y parca desde el comienzo hasta el final, salvo con la prórroga del concierto, correspondiendo a los reiterados aplausos con cuatro canciones no previstas, ¿o si? Entró en el escenario con el pianista, Love Derwinger, ambos impecables, y después de unos breves aplausos se puso a cantar sin mediar palabra ni más preámbulos. También la voz grave del megáfono había advertido de que no se aplaudiese en medio de un ciclo, pero no hizo falta. Ni un sólo aplauso fuera de lugar en todo el concierto, detalle que no pasó desapercibido. Básicamente las encargadas de abrir el fuego eran personas expertas y estaban localizadas en dos zonas del auditorio, pero las demás tuvieron la precaución de dejarse llevar y aplaudir siempre a continuación. A diferencia de las ciudades en las que el teatro de la ópera es lugar habitual para lucir las pieles y las joyas, el público lucense acudió mayoritariamente con atuendo informal, pero con el ánimo de disfrutar, más que con la malévola y secreta pretensión de comprobar cómo se le escapa un gallo a la cantante. Hubo una nutrida representación de políticos, casi todos de la órbita del PSOE, y de representantes de instituciones no necesariamente políticas, como la Universidade o la Fiscalía. El alcalde, que por la mañana ya se había paseado y fotografiado con la soprano en la Muralla; la conselleira de educación, el subdelegado, delegados de consellerías y numerosos concejales, incluido el popular Lorenzo García, que junto con el delegado nacionalista de Agricultura fueron dos de los pocos no socialistas asistentes al concierto. Pocas oportunidades «En Lugo hay más afición y gente entendida que oportunidades de asistir a conciertos», afirma Arantxa García Escuredo, profesora de canto del Conservatorio que corroboró la excelente actuación del pianista y algunos problemas de Hendricks comentados al final del concierto por un componente de una afamada coral. De todas formas, la profesora le sacó toda importancia afirmando que «le faltaba un poco en los graves, pero este auditorio se come toda la voz y es muy difícil cantar en un local sin acústica». ¿El repertorio? Excelente. Eligió compositores difíciles «pero para ella es un paseo, porque lo tiene muy bien trabajado», dice Arantxa García, que admira especialmente la interpretación que hace la soprano de la música francesa. Para esta profesora no existe la más mínima duda de que una profesional de prestigio mundial actúa con el mismo interés ante un auditorio como el de Lugo que en la Ópera de París. La profesora del Conservatorio matiza que estos conciertos son preferidos por un público más especializado, dado que la ópera es más fácil y propicia para no iniciados. Sin embargo, considera que fue un acierto su programación, respaldada por el número de asistentes. El Gustavo Freire estuvo casi lleno, sólo con las filas finales libres. Fueron pocas las personas que se marcharon en el descanso, teniendo en cuenta que las entradas eran gratuitas.