Un buen comienzo

| MANUEL ÁLVAREZ PRIETO |

LEMOS

CRÍTICA DE ARTE

05 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

EN EL HOTEL Méndez Núñez hemos podido iniciar la temporada de otoño con una exposición lo suficientemente provocativa como para invitar al paseo por la sala Almirante. No es una muestra homogénea, casi todo lo contrario, pero tiene la fuerza necesaria -y la audacia- como a para que nos detengamos a diferenciar sus dos claras apuestas plásticas. Por un lado está lo que podíamos calificar como el espacio de mayor voluntad creativa de este autor (Javier Suárez Zorrilla, leonés de Ponferrada, diversos premios nacionales, exposiciones en Madrid, León, Portugal, etc...) y en el otro encontramos algo etiquetable en el territorio de los estudios y ejercicios. En el campo más liberado nos hallamos ante diversa formulaciones del Informalismo. Ya al entrar en la muestra hay un notable acercamiento al expresionismo cromático más radical, en un claro homenaje a Goya y a la España de sangre y vino (Quijote 2), y continuamos con la sugestiva catedral de León pintada en términos rememorativos del mejor Giacometti de los 50, un cuadro digno de elogio, de esos que obligan al retorno. Más adelante descubrimos una obra, El mar , donde el autor se presenta con una sintaxis despojada de referencias explícitas, sin cercanías. Enseña la fuerza del mar en tiempos del Prestige y el chapapote, con acento abstracto y eludiendo la dramaticidad fácil. Siempre dentro de las corrientes informales, seguiremos observando varios cuadros protagonizados por las atmósferas turnerianas y cierto parentesco con el expresionismo lírico. Algunos de ellos son de los más conseguidos de esta muestra. En el espacio que calificamos como de los estudios y ejercicios, descubrimos una continuidad de obras figurativas, pero no naturalistas. Tanto en sus rincones urbanos como en los paisajes abiertos, el autor demuestra que los que pinta es su realidad personal, no la que responde de manera mimética a la simple evidencia. En ningún momento se resigna al mero oficio de la reproducción . Se destacan en esta serie de cuadros los préstamos de Van Gogh y Munch, entre otros, manteniendo el control cromático aunque se dispare de la realidad y juegue con la fantasía. Deberíamos agregar que son formas de experimentación meditada, racionalizada, con acercamientos a maestros del impresionismo.