Seis meses sin Amadeo

LEMOS

Crónica | Desaparición del anciano de Paradela Hace medio año que desapareció sin dejar rastro cuando regresaba a su casa. El Concello insiste para que no cese la investigación y la familia continúa viviendo un calvario

28 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

La madrugada del 19 de octubre del 2004 desaparecía el anciano de 84 años Amadeo Fernández Ramos y 6 meses después nadie sabe nada de su paradero. La pista se pierde en la madrugada de ese día en el trayecto desde una tienda de comestibles en Castro de Rei de Lemos hasta su casa de Vilachá -apenas dos kilómetros- en una noche en la que arreciaba el temporal. La incesante búsqueda por parte de las autoridades y de sus vecinos no ha dado ningún fruto y medio año después las cosas están igual que en la noche de su desaparición. El último intento fue unas semanas después de su ausencia y en el rastreo participaron cientos de personas y un amplio despliegue de medios técnicos que no arrojaron ninguna luz sobre el caso. En la actualidad lo único que pueden hacer desde el Concello es pedir a las autoridades que no dejen enfriar el caso. «Insistimos para que non se baixen os brazos e para que as forzas de seguridade continúen coa búsqueda, pero non podemos facer máis», dice el alcalde de Paradela, Xosé Manuel Mato. Su familiar más directa, una prima que vive en Barcelona y que estuvo varias semanas en la casa familiar mientras se mantuvo el dispositivo de búsqueda no cesa de pensar en él. «Todos los días nos recordamos de él y siempre lo tenemos presente en nuestra memoria. La pregunta que nos hacemos es si será posible que se lo tragara la tierra», asegura con voz entrecortada Virginia Fernández. La única ilusión de Virginia Fernández es que encuentren a Amadeo Fernández «Sólo deseo que lo encontremos cuanto antes en el estado que sea. Si hubiera muerto en su cama el disgusto no hubiera sido ni similar al que tenemos en la actualidad. Vivimos en una angustia absoluta». Virginia Fernández solía pasar largas temporadas en Vilachá y ahora tiene miedo a estar sola en la casa familiar, aunque regresará a esta aldea a finales del mes de junio. «Esperamos volver dentro de unos meses, pero la realidad es que yo tengo miedo a estar sola en esa casa después de lo que pasó». Los escasos vecinos de Amadeo Fernández se están acostumbrado poco a poco a ver la casa de la aldea cerrada y a duras penas van recuperando la normalidad. A pesar de todo ninguno estará tranquilo hasta que sepan con certeza lo que le sucedió a su vecino cuando volvía a casa tras comprar un cartón de leche.