PUNTO DE VISTA | O |
26 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.UN CUARTO de siglo ha pasado tanto desde que varios sarrianos fueron coprotagonistas de un evento histórico como el tejerazo como desde que Sarria inició la gestión de un polígono industrial en O Morelle. El resultado ha sido dispar ya que, mientras en estos años se ha evaporado la expectativa golpista al haberse consolidado la democracia, resulta que seguimos pendientes de que el dichoso polígono preste servicio. Ya no es que ante la lentitud de los trámites hayan surgido otros en Balmao, A Valiña y las propias inmediaciones de O Morelle -todos ellos merced a la iniciativa privada- ni que los terrenos destinados al polígono resulten escasos, ni que los accesos a las parcelas sean estrechos. Es más, mucho más, puesto que resulta que una de las pocas instalaciones que allí funciona, cual es la de Sogama, ha de ser ahora trasladada por cuanto su extensión superficial no se corresponde ni con la prevista ni con la precisa, habiéndose ocupado parte de una parcela colindante en la cual sus propietarios tienen previstas sus propias realizaciones. La chapuza no se circunscribe a que no se sepa medir la extensión, a pesar de la existencia de tecnología que acierta al centímetro, sino que, además está pendiente de resolverse el problema de la depuradora de residuales, instalación que ha pasado por tantos avatares que da la sensación de ser una complejidad tal cual las obras de ingeniería más avanzadas. Mientras, nuestros primeros espadas políticos, que en su viaje a Madrid acerca del asunto trajeron muy malas sensaciones, siguen enfrascados en debates tan estériles como arar el agua, 25 años no es nada o es toda una vida, todo depende del color del cristal. Menos mal que la esperanza es lo último que se pierde y que más vale tarde que nunca si la dicha es buena, si es que algún día llega.