Peregrinos conocidos

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LEMOS

Terra adentro Ayer entraron en Galicia el presidente de la denominación Ribeira Sacra y el alcalde de Paradela, que hacen el camino desde Roncesvalles. Llevan ya 24 días andando.

30 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?yer alcanzaron Galicia dos conocidos peregrinos de esta provincia que iniciaron el camino en Roncesvalles el día 8. Se trata del presidente del Consello Regulador de Ribeira Sacra, José Manuel Rodríguez, y del alcalde de Paradela, José Manuel Mato. Dos viejos compañeros de estudios y amigos de siempre que decidieron volver a ser compañeros de camino. Ambos habían manifestado varias veces su intención de realizar la ruta jacobea desde Francia y este año finalmente fue el elegido. El día ocho iniciaban la andadura en Roncesvalles, y el próximo día cuatro, jueves, esperan estar en Santiago para recibir la bendición del santo. Mato y Rodríguez eligieron la modalidad tradicional del camino. Nada de bicicleta, de ayuda exterior preparada ni de dormir a cuerpo de rey en buenos hoteles. Hicieron todas las etapas en los albergues de los peregrinos y algunos días llegaron a cubrir etapas de 42 kilómetros. Tal como recordaban ayer nada más alcanzar en O Cebreiro, hubo momentos duros de cansancio y de ampollas en los pies, pero ningún día dejaron de caminar. Ayer fue la única jornada en que recibieron una pequeña ayuda, ya que el alcalde de Pedrafita, José Luis Raposo, se empeñó en echarle una mano a su compañero de alcaldía y subirles las mochilas en los siete kilómetros del puerto de Pedrafia. Y la ayudita les vino al pelo, porque precisamente ayer fue un día de perros en la zona de O Cebreiro, con fuerte lluvia, viento y mucho frío que dificultaba enormemente el camino de subida al puerto, especialmente con peso. Repusieron fuerzas a mediodía en el poblado de O Cebreiro y por la tarde hicieron otro tramo de ruta hasta cerca de Triacastela. Cada día que se encuentran con fuerzas caminan también por las tardes, y por ello van a llegar de Roncesvalles a Santiago en menos de treinta días. Buena experiencia Para ambos, la experiencia ha resultado maravillosa, igual que para casi todos los que se deciden a hacer el camino. Además de la riqueza de compartir tramos de ruta con personas de todo tipo de nacionalidad, pensamiento y cultura, Mato y Rodríguez también hacen hincapié en la experiencia vital que significa caminar sólo y sometido a un gran esfuerzo durante muchas hora y días. Se haga por motivos religiosos o por otro tipo de convicción -aseguran- «el camino te cambia, es una experencia muy especial que yo le recomendaría a todo el mundo», declaraba ayer un satisfecho José Manuel Rodríguez. Hoy cruzarán Sarria a buen paso hacia las tierras del alcalde, pero no saben si llegarán a Paradela ni siquiera si pernoctarán allí. El plan de viaje parece tan espartano que no suelen predeterminar etapas ni muestran especial interés por ver a amigos o dormir bajo un techo familiar. Así que, dependerá de lo que el cuerpo aguante, pero probablemente en Paradela sólo haya un abrazo y les vean seguir camino como a otros miles de peregrinos. Se lo han tomado en serio. Las peores etapas fueron las primeras. En las cercanías de Roncesvalles y en Navarra, con el cuerpo todavía poco adaptado, fuertes subidas y descensos, y la mochila más cargada de lo necesario, 20 o 25 kilómetros resultaban más que suficientes. Pero una vez acostumbrados y aquilatado el peso de la mochila a lo estrictamente imprescindible, comenzaron a tirar millas con gran facilidad. Como todo peregrino -recuerdan- las mochilas siempre llevan cosas innecesarias que al segundo o tercer día se regalan en un albergue, o se envían a caso por correo. Viendo la barba de ambos, se comprende que la espuma de afeitar, las cuchillas y el masaje son instrumentos inútiles en el camino, igual que unas botas de repuestos o mucha ropa para cambiar. «Un par de botas é suficiente; e moi pouca roupa, xa que se pode lavar en tódolos albergues»