La dueña de la res muerta vio escapar al animal atacante El rebaño pastaba en un prado cercado por tela metálica y alambres
10 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?na oveja murió víctima del ataque de un animal salvaje el jueves en una aldea de Taboada. La propietaria de la res asegura que fue obra de un lobo, y así parecen atestiguarlo las características de las heridas que la oveja presentaba en el cuello. El ataque ocurrió por la tarde, a plena luz del día, y en un prado situado entre las casas del pueblo de A??????Sabugueira, perteneciente a la parroquia de Meixonfrío. La oveja atacada pastaba con el resto de su rebaño y con un perro pastor en un prado situado al lado de la casa de sus dueños. Estaban protegidos por un cercado hecho de cuatro hilos metálicos, en una parte, y de malla de corral, en otra. El lobo tuvo que saltar la valla para entrar. Sira Cadahía, la dueña de la oveja muerta, explicó ayer que su madre llegó al prado a tiempo para ver «como o lobo escapaba». Sólo vio su parte trasera, pero afirma que se trataba de un lobo. Dentelladas en el cuello La oveja atacada murió a consecuencia de las mordeduras que sufrió en el cuello. A última hora de la tarde del jueves, guardias civiles del Seprona acudieron al pueblo para investigar lo ocurrido. Sira Cadahía sostiene que ellos también llegaron a la conclusión de que se trataba de un lobo, en vista de la descripción de su forma de actuar y de las heridas que provocó en el cuerpo de la oveja. Además, parece ser que otra vecina de esta aldea asegura haber visto hace unos días a un lobo de un tamaño considerable rondando por las cercanías. La mayoría de los vecinos de A Sabugueira son ganaderos. En este pueblo hay varias granjas de gran tamaño. La familia propietaria de la oveja muerta esperaba a media tarde de ayer a que se presentase en el lugar personal de la Consellería de Medio Ambiente para dejar constancia de lo ocurrido, porque tienen intención de presentar una reclamación oficial. «Era unha ovella dunha raza especial e non a tiñamos para producir, senón máis ben como animal de compañía, así que non pretendo tanto unha compensación económica como que quede constancia de que estas cousas pasan para que tomen nota e poñan medios para impedilas», afirma Sira Cadahía. La familia hizo turnos durante la noche del jueves al viernes en el prado en el que se produjo el ataque, porque no querían mover el cuerpo hasta que vinniesen los técnicos de Medio Ambiente y en previsión de que el lobo volviese para comérselo. Hasta que la consellería levanta acta de lo sucedido, ellos no pueden avisar a alguna de las empresas autorizadas a hacerse cargo del ganado muerto.