Reportaje | Un jugador de lujo en tierras sarrianas Seba Castiñeira se formó deportivamente en el legendario club del Ferrocarril Oeste de Buenos Aires, donde compartió banquillo con otras destacadas estrellas
20 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Tiene el carácter recio de los argentinos aunque por sus venas corre sangre gallega. Su linaje procede de Baio (A Coruña), de donde sus progenitores Alfredo y María Eugenia emigraron a Argentina en la década de los cincuenta. Allí, en el barrio de San Isidro de Buenos Aires nacía Sebastián Alfredo Castiñeira Mira «Seba». Con sus 2.02 metros de altura y 25 años quiere hacerse un hueco en el baloncesto español. No en vano, desde los 6 años comenzó a practicar el baloncesto en el equipo del Centro Lucense de la capital bonaerense. Despuntó en todas las categorías inferiores para luego saltar a los 17 a la Primera División argentina en las filas del Pico Fútbol Club, en el que permaneció tres temporadas. Su gran proyección lleva a los directivos del legendario club del Ferrocarril Oeste a fijarse en él e incorporarle al elenco de figuras de su plantel. Allí compartió vestuario con estrellas que en la actualidad compiten en la Liga ACB, como Scola y Noccioni (Tau), Herrman (Unicaja), Kammerichs (Pamesa) y los internacionales argentinos Lezcano y Carrizo, entre otros, con los que jugó dos campañas. El pasado año, el Breogán de Lugo sondeó el mercado del país sudamericano en busca de jóvenes promesas y se hizo con los servicios de Seba. El jugador recaló en el C.B. Sarria cedido por la entidad lucense. Fue sin duda la gran aportación para permanecer en la recién estrenada categoría de la EBA y uno de los pilares fundamentales para la gran campaña que está realizando el cuadro sarriano en la 2003/2004. Pronto conquistó con su juego el corazón de la afición sarriana, de la que es el ídolo indiscutible, y contagió su carácter ganador a sus compañeros. Pero, sobre todo, se hizo un hueco en el alma de la gente en el trato diario por su calidad como persona. Ahora, los rumores le alejan para la próxima campaña del conjunto sarriano y en cada partido varias pancartas le piden que se quede. «Tengo muy buenos amigos acá, como César, y mi familia se siente muy bien en Sarria. Pero no depende de mí, sino también del club», dijo Seba. Las negociaciones podrían comenzar en breve entre el club y el jugador.