Género | Reclamación a una aseguradora La víctima, un joven que ahora tiene 21 años, se quedó inválido, tras permanecer 3 meses en coma. La compañía de seguros cerró el caso con 15 millones de pesetas
13 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.? Laura Ferreiro, una hostelera de O Corgo, se le podrán olvidar muchas fechas a lo largo de su vida, pero la del 12 de febrero del año 1990 la lleva grabada a fuego y la tendrá presente siempre. Ese día su hijo Francisco, que tenía entonces siete años iba en bicicleta por la carretera N-VI, a escasos metros de su negocio, en San Cristóbal de Chamoso, y lo atropelló un coche. Desde ese día sus vidas dieron un giro de 180 grados. Hoy Francisco, que estuvo tres meses en coma cerebral profundo en el hospital Juan Canalejo de A Coruña, después del accidente, tiene 21 años y su caso está considerado por los médicos como de gran invalidez. Necesita de otra persona para vertirse, bañarse, comer y desplazarse. La familia, según asegura su madre, pasó de una situación de cierta prosperidad, con una casa recién construida y un negocio en marcha, a la ruina. Todos su bienes, incluida la casa, están embargados por el banco. El joven tiene que someterse a otras intervenciones quirúrgicas para andar sin bastón y no tienen dinero para los gastos que conllevan. Laura y su hijo han recurrido a la vía judicial porque están convencidos que la indemnización no se corresponde con el daño causado. Presiones y coacciones Laura Ferreiro asegura que diversos representantes de la entidad Hércules Hispano, que ahora pertenece a Española de Seguros y Reaseguros, que la presionaron y la coaccionaron para que aceptara una cantidad de dinero. Le fueron ofreciendo, según asegura, propuestas sucesivas de un millón, dos, tres, hasta llegar a los 16 millones de pesetas. En junio del año del accidente aceptó la última oferta porque le aseguraron que no iba a ver un duro más si no lo hacía. Ella dice que finalmente sólo cobró 15 de los 16 millones acordados. Firmó los documentos, pero con el compromiso de que si su hijo quedaba mal y con secuelas, como ocurrió, reabrirían el caso para ajustar la indemnización. Catorce años después Laura Ferreiro sigue enfrentada a la compañía de seguros, porque pretende que cumpla su compromiso. Su caso está a punto de llegar a la Audiencia Provincial en forma de recurso contra una sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 1. Pretende que se declare nula la renuncia de las acciones civiles que efectuó la madre el 21 de junio del año 1990. Desde que Francisco cumplió 18 años subsisten con una pensión de 402,14 euros al mes. Deben facturas y estuvieron más de un año sin luz por no poder pagarla. Un niño alegre Francisco era un niño alegre hasta que fue atropellado. En ese momento empezó un calvario que lo acompañará de por vida. Cuando despertó del coma fue sometido a una complida operación de cirugía plástica para reparar el maxilar inferior, que se le rompió en el accidente. El joven está obligado a utilizar un bastón para sus desplazamientos y camina con grandes dificultades. Su vida no se parece en nada a la que su madre soñó para él.