Crónica | Concurso de gando frisón Las ganaderías de Barreiros coparon los premios del certamen celebrado el fin de semana
01 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El mercado ganadero de Chantada fue un improvisado hotel glamur con la presencia el pasado fin de semana de las mejores vacas y novillas de la provincia, con un toro de raza rubia gallega llamado Miami, como invitado de honor. Los estilistas vacunos trabajaron a tope durante dos días para que las modelos lucieran sus mejores galas en una pasarela en la que el juez asturiano Jesús Francisco Méndez pudiera valorar hasta el más mínimo detalle. La presentación de los animales era realmente envidiable y asombró a los centenares de asistentes que se acercaron al lugar en el que se celebró el concurso, un escenario similar a una plaza de toros en miniatura al que no le faltaba ni un solo detalle para que las encargadas de desfilar por las pasarelas pudieran impresionar a los asistentes. A Mariña La conclusión más clara que se puede extraer después de dos días de concurso es que la presencia del mar sirve para embellecer los ejemplares. Deducción que se entresaca después de comprobar que prácticamente todos los premios importantes del certamen recayeron en ganaderías de la localidad mariñana de San Cosme de Barreiros: Cid y Costa. De los 21 galardones que se pueden considerar de gran relevancia 9 fueron a parar a manos de los responsables de ambas explotaciones. La gran estrella del certamen fue la vaca Dolores, de la ganadería Cid, de Barreiros, que consiguió el galardón de gran campeona de vacas, al que sumó la segunda plaza en mejor ubre. No se puede pedir más. La estampa de la parte final de la entrega de premios fue curiosa. Con todos los animales posando en círculo, Dolores tenía que estirar su delicado cuello para pasar por encima de los numerosos trofeos conseguidos por ella a nivel particular y por su dueño. Jóvenes manejadores El relevo generacional está asegurado para estas ganaderías punteras de la provincia. Una buena parte de los hijos e hijas de los ganaderos participaron en los concursos de jóvenes manejadores para menores de 18 años. Dos datos son esperanzadores; el elevado número de participantes y la maestría que demostraron con los animales demuestra que los chavales aúnan formación y vocación.