LA TRIBUNA | O |
29 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.MUCHO SE ha dicho y escrito sobre el escándalo del último pleno del Ayuntamiento de Monforte y entre tanto comentario me gustaría hacer un par de puntualizaciones. El señor Ramón Vázquez afirma en una columna de opinión que «mal que le pese al presidente del PP local, hemos tenido el primer empacho de democracia real en ocho años», pero debo decirle que se equivoca. Nunca me ha pesado ni me pesará que la gente exprese sus ideas y convicciones siempre que lo haga respetando las libertades y derechos de los demás. Ese día se impidió que una representante electa por los propios monfortinos se expresase en un pleno y se le insultó con adjetivos como «puta» e «hija de puta» que bajo ningún concepto son tolerables en una sociedad que se dice civilizada. No pongo en duda el perfecto derecho de asociaciones y vecinos a expresarse en el sentido que crean más oportuno; pero cuando lo hagan, creo que podemos exigir que sea con respeto a las personas independientemente de su ideología, sexo o idioma ya que al parecer el hecho de hablar en castellano, y no en gallego se consideró por parte del público como una provocación. Aplaudo medidas realizadas por este gobierno local como la elección democrática de los pedáneos en las parroquias y apoyaré también cualquier medida que nos lleve a mejorar la convivencia democrática. Pero, ese día el alcalde se equivocó y permitió que a una concejala se le intimidase, se le insultase y se le impidiese expresarse como representante electa de nuestro pueblo. Podemos pintarlo de verde y seguirá siendo igual, su obligación es pedirle perdón en nombre de la institución que representa. Que no cuenten conmigo los que quieran confundir libertad con libertinaje ya que los «empachos» son siempre malos... incluso los de democracia.