Crónica | Cirujanos de una oenegé lucense operarán en África
15 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?os niños africanos tienen una única oportunidad en su vida, que si la dejan pasar, no la recuperarán. La de los ugandeses que nacieron con labios leporinos, una deformidad de nacimiento que provoca dificultades para respirar y para comer, y serios problemas de marginación, llegará hoy a su país de manos del equipo de Cirujanos del Mundo, una Ong creada en Lugo, que lleva siete años trabajando en el país africano. En esta ocasión el objetivo de José Luis Vega López, Pedro Juiz López, Antonio Fernández Torres, Alejandro Castillo y Joaquín Mendonça Caridad, es intervenir a 50 niños, dentro de la campaña Los niños de África y a una docena de adultos, además de dar clases en la universidad y enseñar nuevas técnicas a los dos especialistas que atienden a una población de 40 millones de personas. El objetivo final de esta campaña infantil es la de operar a los entre 300 y 400 niños ugandeses con labios leporinos y fisuras palatinas. Los pacientes los reclutan a través del boca en boca. Los médicos de las aldeas, los misioneros y las monjas son los que informan de la posibilidad de solucionar los problemas relacionados con cirugía de cabeza y cuello que ofrece el equipo español. Podrían realizar campañas a través de la radio, pero no utilizan este medio de comunicación para no verse desbordados por la demanda de asistencia. La oenegé lucense lleva ya siete años desplazándose al corazón de África en esta misión humanitaria y en este tiempo y con las limitaciones de medios y con unas condiciones sanitarias, cuando menos difíciles, consiguieron operar a cerca de 500 personas. La expedición partió ayer con dos nuevos miembros, el otorrinolaringólogo Pedro Juiz y el cirujano Antonio Fernández, y con todo el material que son capaces de transportar y de que les carguen en el avión. En este viaje Iberia hizo una concesión: un porte especial de 1.500 kilos a mayores de los permitidos, que el equipo recibió como agua de mayo. Los miembros de la expedición hacen milagros, no sólo con su cirugía, sino para poder llevar a cabo su labor, dada la penuria económica y la consiguiente carencia de medios. No reciben subvención alguna, salvo de la Diputación Provincial. El resto de las solicitudes que realizan les son denegadas sistemáticamente, mientras los responsables de la oenegé asisten impasibles a la concesión de subvenciones para las cuestiones más increíbles. Eso sí, cuentan con unas reducidas aportaciones particulares y con el apoyo de los hospitales Xeral y San José. En el mes que permanecen los cirujanos en Uganda trabajan algunos días durante 14 horas en el hospital central de Milagro, tanto operando como enseñando. Los pacientes pasan el postoperatorio en un orfelinato, donde se encargan las monjas de su cuidado.