Análisis | Los pormenores de la integración Las aulas se nutren casi a diario de estudiantes procedentes de países extranjeros. Los hay que desconocen el idioma español, lo que ralentiza su inserción
06 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?l concepto de extranjero adquiere matices diferentes cuando se nombra dentro de las aulas. Hacer que un estudiante que procede de otro país, sea cual sea, se integre con normalidad junto a sus nuevos compañeros es el objetivo de las políticas educativas más actuales, que deben afrontar, al igual que toda la sociedad, que la realidad dentro y fuera de los centros escolares, es cada vez más cambiante. Por este motivo, desde los colegios ourensanos se están poniendo en marcha programas experimentales destinados a la integración. Son siete los que, en estos momentos, se han volcado en mayor medida en evitar situaciones discriminatorias dentro de los centros y en ayudar a quienes más lo necesiten a que su inserción sea satisfactoria en el menor tiempo posible. De cualquier cultura o religión, los nuevos alumnos afrontan un situación que en muchos casos puede llegar hasta a ser traumática. No se puede olvidar que existe una importante incidencia de niños y jóvenes que, por su procedencia de países de habla no hispana, tienen importantes dificultades de normalización lingüística en las aulas. En estos casos, la existencia de profesores de idiomas que presten una atención específica a estos estudiantes y los ayuden a familiarizarse con la lengua autóctona y la castellana es fundamental en estos casos. En este sentido, algunos centros educativos de la provincia cuentan desde hace algunos años con una iniciativa destinada de forma específica a los alumnos portugueses. Ayudarlos a ellos a mantener su idioma -al margen de que desarrollen la mayor parte de sus estudios en gallego o castellano- y, de paso, enseñar a los nativos la lengua del país vecino es el objetivo del programa que ahora, dadas las nuevas circunstancias, se abrirá a otras lenguas. Religión Otro asunto es la enseñanza religiosa. La presencia en algunos centros de un amplio número de alumnos que profesan diferentes creencias, ha provocado que en colegios como el Manuel Sueiro de Ourense, se abran aulas de religión Evangélica. No sucede lo mismo, sin embargo, en otros centros que se nutren de un importante número de estudiantes foráneos. Es el caso de los dos colegios de infantil y primaria de Xinzo de Limia, en los que estudian más de una treintena de alumnos procedentes de Marruecos. Todos ellos, salvo decisión personal, están exentos de la asignatura católica al no tener posibilidad de contar con un profesor propio de religión musulmana. ?a inmigración muestra su cara más positiva en los centros escolares. La llegada masiva de familias con hijos en edad escolar a la provincia, unido a la existencia de comunidades extranjeras asentadas desde hace tiempo en diferentes territorios ourensanos, está dando un respiro al bajón de la natalidad que tantos asientos vacíos deja cada año en los colegios. Tanto es así que el panorama educativo ourensano ha sufrido un cambio sustancial en los últimos tiempos, sobre todo desde hace dos años. El mestizaje racial y cultural ya es una realidad en muchos colegios donde los más pequeños aprenden a convivir con compañeros de países bien distintos. Y aunque la legislación educativa ya ha empezado a dar pasos para dotar a los nuevos alumnos de todos los recursos necesarios para que cuenten con la mejor educación, desde Ourense ya se han tomado algunas medidas, debido a la mayor incidencia del fenómeno migratorio, para, sobre todo, disponer de la información más completa de cara da crear programas específicos. Iniciativas Por este motivo, un equipo de la delegación provincial educativa ha llevado a cabo durante los últimos meses un estudio destinado a obtener los datos reales sobre la cantidad, procedencia y lugares más afectados por la presencia de estudiantes extranjeros. Esos datos han puesto de manifiesto que la cifra de alumnos extranjeros alcanza los 1.018 niños, con edades comprendidas entre los 6 y los 18 años. La capital registra más de la mitad de toda esa población que, fundamentalmente, procede de Portugal, Venezuela y Colombia. El trabajo de integración que se está realizando con los estudiantes extranjeros llega también al colectivo gitano, que aporta a las aulas ourensanas 260 niños. Evitar el alto nivel de absentismo que afecta a estos alumnos es un objetivo que se está tratando de lograr en los colegios en los que se encuentran matriculados.