?l cierre temporal del comedor escolar resulta especialmente enojoso para quienes viven en las localidades más apartadas del colegio de Ferreira. Es el caso de una familia domiciliada en Santo Estevo, con una hija de cuatro años, que ya renunció a utilizar este curso el servicio de transporte escolar. El autobús no puede llegar al pueblo debido a la estrechez de los accesos. La solución que se les ofreció consistía en trasladar a la niña en taxi hasta Budián, donde debía ser transbordada al autobús escolar. Al regreso habría que usar el mismo procedimiento. Vista esta situación, aún más complicada por la corta edad de la niña, los padres optaron por llevarla ellos mismos al colegio. Ante la suspensión del servicio de comedor, se niegan en redondo a realizar cuatro viajes al día en vez de los dos que vienen haciendo habitualmente. «Vivimos a dezaséis quilómetros de Ferreira e a viaxe leva o seu tempo, porque é complicada. Se traemos a nena á casa ó mediodía, tería que comer a toda velocidade para chegar a tempo ó colexio pola tarde», explica la madre. «Cando os nenos son tan pequenos, ás veces custa bastante facer que coman, e andar con tantas présas tampouco pode ser bo para o seu rendemento escolar», añade. Los padres, además, dicen que los cuatro viajes diarios al colegio entre Santo Estevo y Ferreira supondrían un contratiempo muy serio para sus ocupaciones laborales.