Las tierras de uno son las tierras de uno y si no está claro, que lo resuelvan los tribunales. La reordenación parcelaria de la parroquia de Laxe, en Chantada, acabó así, con acusaciones para todos los gustos y tribunales. Uno de los afectados, Jose Luis Regal, admite que el primer proyecto, elaborado por la empresa pública Tragsa, no era perfecto pero sí solucionable. Después fue cuando cuatro vecinos de la parroquia fueron escogidos como vocales del interés del resto y se preocuparon fundamentalmente del suyo propio. Un segundo proyecto, ya bajo la supervisión de éstos, fue lo que trajo polémica. Algunos vecinos fueron compensados con muchas menos tierras de las que aportaban; los vocales se beneficiaron de las parcelas de mayor valor -próximas a las carreteras- y, en general, se actuó con oscurantismo y falta de criterio. El colmo fue cuando, obligada por una denuncia por lo Penal en el juzgado de Chantada, la consellería tuvo que enviar las listas de los votantes que habían aprobado el plan. Dos de ellos estaban muertos y uno ingresado en el hospital. La denuncia fue archivada, pero los vecinos insistirán a través de un contencioso civil hasta que la Justicia, al menos, los escuche.