Tras un reciente estudio sobre la influencia de la Ilustración en la provincia de Lugo, acaba de publicar una obra en la que analiza la tradición misógina judeocristiana
03 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?a sarriana María del Carmen Fernández acaba de publicar su segunda obra en lo que va de año. El pasado mes de enero fue editado su libro Cultura e ideología francesa en Lugo durante la Ilustración y la época isabelina . Ahora aparece Iglesia y mujer. Origen y desarrollo de la misoginia , un estudio que, en opinión de su propia autora, está muy emparentado con los análisis críticos que llevan a cabo teólogos como Mercedes Navarro, Javier Picaza o el vilalbés Xosé Chao Rego. En la preparación de esta obra, según explica, ha contado con la ayuda de un teólogo residente en Sarria. -¿Cómo puede definirse este libro? -Es un poco un recorrido histórico que repasa la actitud de la Iglesia hacia la mujer en las diferentes épocas. En su conjunto, el libro habla de la visión de la mujer en el judeo-cristianismo, teniendo en cuenta que el cristianismo recoge la herencia del judaísmo y que la cultura judía, a su vez, fue influida por otras culturas del Oriente Próximo y de la cuenca mediterránea, todas las cuales tenían un componente misógino muy fuerte y en las que que mujer era considerada como una propiedad del hombre. Pero mi libro también contrapone esta tradición misógina, reflejada en el Antiguo Testamento, al mensaje de Jesús en los Evangelios, que muestra una actitud totalmente diferente, de igualitarismo entre los sexos. Como ejemplo de ello está el episodio de la lapidación de la mujer adúltera, a la que Jesús se opone, o la figura de María Magdalena, que en alguno de los evangelios apócrifos es considerada como la primera apóstol. La teología feminista hace mucho hincapié en esta figura. -Entre otras cosas, creo que está claro que en otras épocas, la mujer ha tenido en la Iglesia un peso y un protagonismo que hoy en día no tiene. Hay que recordar, por ejemplo, que en la antigua iglesia cristiana oriental había diaconisas, una dignidad que sólo estaba un grado por debajo del sacerdocio. Y en la Edad Media hubo comunidades religiosas mixtas -en España también- regidas por abadesas que tenían un poder casi episcopal. Pero este protagonismo femenino en la vida religiosa fue siendo cada vez más limitado. La tradición misógina expresada en el Apocalipsis o en los textos de San Pablo han hecho que la actitud de la Iglesia hacia la mujer fuese discriminatoria, una actitud de control y castigo de un ser al que se considera negativo, inferior y necesitado de tutela. La ética católica ha sido hecha por hombres para ser aplicada a las mujeres, del mismo modo que fue hecha por célibes para ser aplicada a los casados. -¿Su obra estudia también la situación actual? -En mi estudio también se aborda la separación que se ido creando desde el siglo XVIII entre la sociedad laica y la religión. Entre los siglos XIX y XX la situación social de la mujer ha ido cambiando profundamente con el trabajo asalariado, la vida fuera del hogar, el derecho al voto, la participación en la política... Al mismo tiempo, los laicos se han ido sintiendo cada vez más lejos de las grandes líneas de la moral marcadas por la Iglesia y hoy puede decirse que hay una dicotomía profunda en muchas cuestiones, como el papel de la mujer, el modelo de familia, el control de la natalidad o la bioética. La Iglesia sigue propugnando un único modelo, que es el del matrimonio enfocado hacia la reproducción, pero en su propio seno han aparecido fenómenos contestatarios que propugnan una modernización, teólogos que se muestran en desacuerdo con la jerarquía. El caso es que estas corrientes hoy en día no están bien consideradas por la cúpula jerárquica de la Iglesia y apenas se les permite expresar sus puntos de vista. -¿Los puntos de vista que expone en su libro pueden levantar reacciones adversas entre los católicos? -Este estudio está planteada desde una perspectiva laica, pero pienso que su contenido no tiene por qué molestar a ningún creyente. No es de ningún modo un ataque contra la Iglesia católica ni contra los dogmas de fe, sino contra un pasado negro que la propia Iglesia va reconociendo. poco a poco. Además, el libro no habla sólo de la Iglesia católica, ya que también contiene referencias otras religiones, como el protestantismo. -En su anterior obra estudiaba una cuestión muy diferente. ¿Qué le llevó a interesarse por ésta? -Yo enseño lengua y literatura francesas y me interesan estas cuestiones desde que leí una obra de la escritora belga Marguerite Yourcenar sobre la figura de María Magdalena. Pero Iglesia y mujer no es mi primer trabajo en este campo. Hace tres años colaboré en una obra colectiva dirigida por la teóloga Mercedes Navarro, en la que se analiza el papel de las mujeres en las sectas religiosas.