El día que A Pinguela rozó el cielo

Xosé Ramón Penoucos Blanco
X. R. Penoucos MONFORTE

LEMOS

RAFA PRADO

Sólo la mala suerte en los dos puntos que tuvieron para ganar impidió al conjunto monfortino derrotar al Tenerife en un encuentro que quedará para la posteridad

18 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El 15 de febrero del 2003 pasará a los anales de la historia del Ribeira Sacra como el día en el que el coloso del C.V. Tenerife estuvo a punto de hincar la rodilla ante un equipo que brilló con luz propia y que hizo que los gritos casi olvidados en los últimos tiempos de ¡Pinguela! ¡Pinguela! volvieran a resonar con fuerza. El polideportivo monfortino registró una entrada normal al principio pero los comentarios de Alberto Ribero de la RAG sobre los dos fantásticos primeros sets de las locales ocasionaron que en las tres últimas entregas el recinto registrara una afluencia similar a la de las grandes tardes de antaño.La verdad es que poco se imaginaba Magú que la cancha en la que iba a pasar su peor tarde iba a ser en Monforte en su regreso a la que fue su casa. El técnico leonés y sobre todo las millonarias jugadoras del cuadro insular no daban crédito a lo que les estaba ocurriendo, sobre todo cuando las locales dispusieron de dos pelotas de partido para protagonizar la que sería la gran hazaña de la jornada y de la temporada.Lo cierto es que al extraordinario juego que desplegaron la totalidad de jugadoras del Ribeira Sacra sólo le faltó la guinda en forma de fortuna para consumar en punto uno de los dos ataques de los que disfrutaron para ganar. Aún así su actuación no pierde ni un ápice de mérito, ya que incluso en el quinto set pudieron ganar si los colegiados se lo hubieran permitido.Lo más importante es que los aficionados monfortinos volvieron a vibrar con el voleibol, un dato muy esperanzador para la directiva que dirige Ángel Freire, que continúa haciendo bien las cosas, al margen de que una gran actuación del equipo como la del pasado sábado les facilite mucho las cosas.Una actuación así ante Tenerife merece la mejor nota y por eso Vallín felicitó a sus pupilas. «Era mi obligación, ya que por primera vez absolutamente todas jugaron bien, tanto el sexteto titular como las que entraron en las rotaciones», dijo.El técnico sólo lamenta la falta de suerte en los puntos decisivos en los que las locales pudieron conseguir el tres a cero. «Lo único que nos faltó fue tener un poco más de calma en los puntos finales. Si hubiéramos visto las cosas un poquito más claras en esos momentos quizás el partido se hubiera decantado hacia nuestro lado», argumentó un satisfecho Vallín.El preparador asturiano reconoce que ni en sus sueños más dulces imaginó que su equipo podría tener en su mano ganar al Tenerife. «Tengo que ser realista y admitir que nunca lo pensé. Ganar a un equipo en el que una jugadora cobra más que todo el presupuesto nuestro es impensable, pero yo trato siempre de que mi equipo salga a competir y eso fue lo que hicimos», señaló Vallín.La proeza ante el gran equipo de la Superliga supone una exigencia para las monfortinas en los próximos compromisos. «Está claro que no podemos vivir de recuerdos y llegar a San Cugat y pasearnos. Creo que merecemos estar más arriba por nuestro potencial y trataremos de mejorar todo lo que podamos. Mi forma de ver las cosas es que no somos ni tan buen equipo como para ganar a Tenerife, pero sí que tenemos calidad sobrada como para ser capaces de imponernos a los de la zona baja», concluyó Vallín.El Ribeira Sacra tiene un logro más del que presumir en su palmarés desde el pasado sábado. Pocas veces se vio un partido tan intenso en Monforte, posiblemente a nivel de acierto en ataque y recepción, ninguna, y el siguiente paso es tratar que esa actuación tenga continuidad y no sea flor de un día. La primera ocasión para demostrarlo será el próximo sábado en la pista del San Cugat en partido de la Superliga.