Diego Carnero Vidal será enterrado esta tarde en el panteón de su familia en el cementerio de Amandi (Sober), tras una misa en la iglesia parroquial que comenzará a las cinco de la tarde. El conocido bodeguero falleció ayer en la localidad pontevedresa de Redondela, al desplomarse un muro sobre su vehículo como consecuencia del temporal de lluvia. Nacido en el lugar de Pacio, hace 67 años, muy cerca de la ribera de Amandi a la que dedicó buena parte de su vida, Diego Carnero fue todo un precursor de lo que hoy es la denominación de origen Ribeira Sacra. Hace más de tres décadas, cuando en esta zona nadie creía en el futuro del vino, recuperó las viñas familiares de A Cazoga hasta reunir una pieza de cinco hectáreas de la que elaboraría el vino del mismo nombre. Su profundo amor por la ribera, que él mismo definía como una verdadera obsesión, venció a las circunstancias profesionales que le hicieron pasar mucho tiempo fuera de su tierra. Fue funcionario de la embajada de España en Guinea hasta el golpe de Macías, residió posteriomente en Andalucía a raíz de su matrimonio y acabaría instalándose en Vigo como delegado de la editorial Planeta para la zona norte de España. En los últimos años, Diego Carnero había restaurado la casa familliar de Pacio, respetando su tipología tradicional, donde también instalaría su pequeña bodega. En el patio aún se conserva una gran cuba de madera que este hombre singular había convertido en su cabaña cuando la reconstrucción de la casona aún era un proyecto. Así vivió los tiempos heroicos, cuando regresaba exhausto por un camino de cabras de su querida viña de A Cazoga. La jubilación había permitido a Diego Carnero visitar cada vez más frecuentemente su casa de Pacio. Después de presentarse el pasado año como candidato en las elecciones al consejo regulador de Ribeira Sacra, su intención era participar activamente en todo lo relacionado con la denominación de origen. Hombre culto y afable, gran conversador y enamorado de Amandi y de sus vinos, Diego Carnero compartía últimamente el timón de la bodega con su hijo Jorge, al que supo hacer partícipe de la ilusión que dio cuerpo a Viña Cazoga. Por desgracia, un absurdo accidente ha privado a la Ribeira Sacra, y a todos los que tuvieron la suerte de conocerlo, del saber de un hombre de personalidad irrepetible.