El entrenador del primer equipo, Pateiro, tuvo un incidente con el encargado del campo, Pica, cuando realizaba un entrenamiento con el combinado de juveniles. Fue, a juicio del técnico, la gota que colmó el vaso. -¿Qué le sucedió con el cuidador de las instalaciones en un entrenamiento? -Estábamos entrenando y algunos balones iban hacia un talud en el que estaba él. Sin mediar palabra bajó a insultarme y llegó a empujarme. Yo puse las manos atrás para evitar problemas y poco a poco se calmó. -¿Qué quejas tiene de esta persona? -Creo que está resabiado por no poder estar en una directiva de la que ya lo echaron dos veces y mezcla cuestiones personales con las laborales, convirtiendo Sangoñedo en una especie de campo de concentración. -¿Es cierto que ha cambiado de actitud en las últimas semanas? -Sí, por lo que considero que debieron de advertirle que tenía que cambiar. Trata de evitar encontrarse con las personas con las que tuvo roces, pero la situación es insotenible. -¿Recuerda otras situaciones delicadas? -Cada vez que tenía oportunidad nos castigaba por alguna cosa que no le gustaba. Por ejemplo, como una vez olvidamos cerrar una puerta que él nos abría para poder acceder a un lugar al que muchas veces se nos escapaban balones en los entrenamientos. Al día siguiente ya nos había cerrado la puerta sin hablar con nosotros ni pedirnos explicación por un despiste que tuvimos.