Portobrosmos, un pueblo de barqueros

C. RUEDA / F. ALBO MONFORTE

LEMOS

En la parroquia soberina de Pinol se encuentra una de las localidades más espectaculares de la Ribeira Sacra El pueblo de Portobrosmos, en la parroquia soberina de Pinol, conserva recuerdos de una época desaparecida, en la que las barcas de pasaje eran uno de los medios de transporte más utilizados en las localidades ribereñas del sur lucense. La aldea se encuentra en una zona conocida como O Chanteiro, a orillas del Sil y la rodea uno de los parajes más espectaculares de toda la Ribeira Sacra. Aunque en la actualidad está casi deshabitada, continúa siendo escenario de una intensa actividad vitícola. En los alrededores de Portobrosmos discurren varios senderos que permiten contemplar panoramas de elevado interés paisajístico.

19 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La carretera que baja hasta Portobrosmos desde la localidad de Sampil discurre entre grandes extensiones de viñedos aterrazados sobre pendientes de gran inclinación. Al fondo se divisa una impresionante vista del Cañón del Sil, que forma algunos meandros en este lugar. La imagen del conjunto puede considerarse sin duda como una de las más espectaculares de toda la zona. La aldea de Portobrosmos está habitada hoy en día por una sola familia, aunque un buen número de viviendas de la zona son utilizadas como bodegas por los vecinos de las localidades próximas. De aquí partían las barcas que comunicaban las orillas lucense y ourensana del río, entre las que había antaño una notable actividad comercial. Los pasajeros procedentes de la provincia de Ourense iban al territorio lucense a vender ganado y caballerías; los vecinos de la provincia de Lugo se desplazaban a la margen opuestas para ir a comprar hilo y ropa a la ciudad de Ourense y sobre todo a Portugal. Debido al intenso tránsito que se registraba en la zona en los tiempos de la posguerra, esta ruta era conocida como el camino del estraperlo. La apertura de nuevas vías de comunicación en la segunda mitad del siglo XX acabó por arrinconar definitivamente estos inmemoriales métodos de transporte. Senderos A la altura de la capilla del pueblo, hoy abandonada y prácticamente en ruinas, comienzan varios caminos. A la derecha parte una pista que da acceso a las viñas y bodegas y que baja hasta el antiguo embarcadero, hoy sumergido bajo las aguas. Por el camino que hay a la izquierda se atraviesa el pueblo y, si se toma luego un ramal que surge a la derecha, se llega al nuevo embarcadero. El camino que sigue de frente discurre entre viñedos, paralelo al Sil, a lo largo de dos kilómetros, ofreciendo unas hermosas vistas del entorno. Después da un brusco giro a la izquierda para subir a la parte alta de la ribera y precisamente en esta curva comienza un antiguo sendero empedrado que corre paralelo al Sil y finaliza al cabo de un kilómetro. Merece la pena seguir esta senda para disfrutar de los bellos panoramas que ofrece.