«Lo peor es la sensación de impotencia por no poder cuestionar las decisiones de Romero Álvarez», aseguró un resignado Francis El colegiado vigués Romero Álvarez y sus asistentes fueron los principales culpables de la derrota del Lemos en la última salida al campo del Malpica, a juicio de la expedición monfortina. El árbitro no sólo dejó sin sancionar un claro penalti primero por mano y luego por derribo a un delantero, sino que permitió que el entrenador local saliera del banquillo y amagara con zancadillear a Rober en un contragolpe, provocando que el delantero tropezara al tratar de esquivarlo. Romero ya se cruzó otra vez en el camino lemista, fue la pasada temporada en Vilalba. En aquella ocasión los monfortinos finalizaran el partido con ocho jugadores.
05 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La indignación marcaba el estado de ánimo de los jugadores y cuerpo técnico del Lemos tras la actuación de Romero Álvarez en el partido de la última jornada ante el Malpica en el que el colegiado vigués perjudicó claramente los intereses del cuadro monfortino. La guinda de su actuación se produjo cuando expulsó a Francis por protestarle una acción que el árbitro pasó por alto. «Fue un contragolpe que llevaba Rober por banda izquierda con opcines para hacer una jugada en solitario o para pasar sobre un compañero que le apoyaba. El entrenador del Malpica salió del banquillo e hizo el amago de zancadillear a nuestro delantero sin llegar a alcanzarlo, lo que propició que Rober cayera. Mi sorpresa fue mayúscula cuando no señaló nada y al protestarle me expulsó a mí», declaró el técnico londinense. Penalti claro Otra jugada clave fue un claro penalti con el marcador favorable al Malpica por tres goles a dos. «Taquí tocó un balón de cabeza y un defensa lo controló con la mano, como se le iba el esférico lo tocó con la otra mano, aún así Rober recuperó el balón y cuando iba a disparar lo derribaron, pero ni con ésas el colegiado fue capaz de señalar el penalti más claro que nos hicieron en toda la temporada», apuntó Francis. El preparador monfortino lo pasó fatal en el partido. «Lo peor de todo es la sensación de impotencia que tienes al no poder hacer nada ante alguien que está haciendo lo que se le antoja y contra cuyas decisiones no tienes opción a defenderte», apuntó Francis. El caso es todavía más sangrante si se examina la trayectoria del colegiado y se comprueba que fue el mismo que dirigió el partido entre el Vilalbés y el Lemos la pasada temporada, un encuentro en el que los monfortinos sufrieron tres expulsiones de manera caprichosa y fueron privados de un claro triunfo. Satisfacción a medias En lo que respecta al desarrollo del partido en sí, Francis estaba satisfecho a medias con el juego desplegado por sus pupilos. «Es verdad que hicimos una segunda parte muy buena con ocasiones claras para sentenciar, pero los tres goles que encajamos son producto de errores nuestros de los que tendremos que hablar durante la semana, ya que no se pueden cometer despistes de ese tamaño que nos cuesten tan caros». Lo más positivo del partido es que el conjunto de la ciudad del Cabe fue capaz de dar la cara en un campo de superficie sintética al que no estaba acostumbrado, ante un rival que está en un gran estado de forma, con un arbitraje pésimo y con el marcador en contra. Como consuelo, a los monfortinos les queda su buen juego y que las tarjetas que mostró Romero Álvarez no acarrean suspensión alguna para los jugadores, sí para Francis que al ser expulado tendrá que estar fuera del banquillo el próximo domingo ante el Rápido de Bouzas en el estadio municipal de A Pinguela.