Una publicación científica exige mayor apoyo de las administraciones para mantener el cultivo en pendiente Una fotografía de la escarpada ribera de Doade ocupa la portada de uno de las últimos números de la publicación del Centro de Estudios sobre Viticultura de Montaña (Cervim), con sede en Aosta (Italia). El comité científico de esta organización, reconocida y apoyada por la Oficina Internacional de la Viña y el Vino (OIV) sitúa la Ribeira Sacra a la cabeza de una serie de comarcas europeas para las que se reclama un régimen especial por el gran valor histórico, cultural y ecológico de sus viñedos. La revista coloca la Ribeira Sacra a la cabeza de una serie de comarcas productoras de vino en zonas de fuerte pendiente.
03 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El azar quiso que una de las últimas entregas de la revista que edita el Centro de Estudios e Investigaciones sobre Viticultura de Montaña analice un problema de rabiosa actualidad en la denominación de origen Ribeira Sacra. La batalla que iniciaron bodegueros y viticultores mediante la constitución de la mesa do viño para lograr que la Xunta actualice el censo vitícola halla eco en el artículo de portada -en francés e italiano en el original- de esta publicación avalada por la OIV. Bajo el título de La salvaguarda de la viticultura de montaña o en fuerte pendiente, Mario Fregoni, profesor de la Universidad Católica de Piacenza (Italia), presidente del comité científico del Cervim y una de las grandes autoridades mundiales en cuestiones de viticultura, reclama también una mayor sensibilidad de las administraciones para que se puedan seguir recuperando viñas de muras centenarias que fueron quedando abandonadas durante décadas de éxodo rural. El cultivo del viñedo en zonas de alta pendiente -dice Fregoni- se enfrenta al paulatino envejecimiento de la población rural y a otras actividades alternativas «a los sacrificios necesarios para seguir fiel a la propia tierra, a la propia cultura y a la propia civilización». Aun así, el Cervim reivindica la continuidad de la viticultura en ladera frente al cultivo en llano. No sólo por la calidad del producto, sino también por una serie de criterios históricos, culturales, ecológicos e incluso turísticos.