Dos horas de libertad entre rejas

Xosé Ramón Penoucos Blanco
X. R. PENOUCOS MONFORTE

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

Directivos y jugadores del Lemos acudieron a la cárcel de Monterroso para jugar un partido de fútbol con los reclusos el día de la Merced El deporte, en este caso concreto el fútbol, sirvió de nuevo como excusa para que un grupo de futbolistas del Lemos permitiera a los internos del Centro Penitenciario de Monterroso disfrutar de dos horas de libertad en las que únicamente pensaron en marcar algún gol a Juan. Jugadores, cuerpo técnico y directiva del Lemos visitaron el penal monterrosino para jugar un encuentro amistoso con los reclusos, algo que seguro que tardarán en olvidar, tanto los que se quedaron dentro, como de los que salieron, que ahora saben algo más de lo que supone vivir en libertad.

29 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Una buena parte de los internos del centro penitenciario de Monterroso recordarán la festividad de la Merced como el día en el que jugaron contra un equipo de Tercera División, el Lemos, que visitó el penal para enfrentarse con una selección de reclusos que por lo menos durante dos horas pensaron sólo en el fútbol y olvidaron por completo su situación. Asombro y tristeza Asombro, tristeza e incredulidad eran los sentimientos de los futbolistas visitantes cuando visitaron uno de los módulos en el que viven los internos. «Viendo esto es como se valora lo que tenemos», dijeron casi al unísono. «Pensar que incluso sin querer puedes verte en esta situación», reflexionaban otros. Llegó el momento del partido y el grado de sorpresa alcanzó cotas todavía más elevadas en la expedición lemista en la que no faltó nadie de la plantilla, directiva y cuerpo técnico. En el equipo contrario los españoles eran la excepción y entre ellos el que mostraba mejores maneras era el delantero centro, un joven de poco más de veinte años que no hace mucho militó en la Comercial y en el Calasancio. «Era un muy buen jugador», dijeron quienes le reconocieron todavía incrédulos. En los locales lo difícil era que se entendieran entre ellos, formando quizá el único equipo de España capaz de superar en componentes de nacionalidades muy dispares a los de Primera División. Jugadores de Senegal, Ruanda, Bielorrusia, Argelia, Marruecos o Ghana vistieron ayer la camisola verde -casualidad que sea el color de la esperanza- de la selección de reclusos. Solidaridad La fiesta de la solidaridad fue completa y para que no faltara nada también el colegiado fue de excepción, ya que se encargó de dirigir el partido el lucense Juan Carlos Corredoira Rodríguez, juez de línea de Primera División que, al igual que el Lemos, se brindó para colaborar en esta iniciativa de la dirección del centro que puede calificarse como un éxito, en el que ganaron todos.