El mayor mapa sobre envejecimiento: «Hay evidencia desde hace tiempo de que parece ser un proceso modificable»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

José Pérez-Maletzki y Jorge Sanz-Ros, investigadores.
José Pérez-Maletzki y Jorge Sanz-Ros, investigadores.

A través de un modelo de lenguaje natural, trazaron la cartografía de todo el conocimiento producido en los últimos cien años sobre el impacto del paso del tiempo en el organismo, en un ambicioso proyecto de colaboración con la Universidad de Stanford en Estados Unidos

21 ene 2026 . Actualizado a las 10:49 h.

El campo de investigación científica del envejecimiento ha sido uno de los más prolíficos durante los últimos años. Cada vez más estudios aportan información valiosa acerca de cómo se desarrolla este proceso inevitable en las células que forman nuestros tejidos y buscan soluciones para frenar los efectos más negativos del paso del tiempo. En medio de tantas publicaciones, es difícil establecer muestras para realizar metaanálisis.

Facilitar la revisión fue el desafío que se propusieron los doctores José Pérez Maletzki, profesor de la Universidad Europea de Valencia, y Jorge Sanz-Ros, investigador del Departamento de Patología de la Universidad de Stanford (Estados Unidos). Amigos y colegas «de toda la vida», en sus propias palabras, los expertos han dedicado sus carreras al estudio del envejecimiento y, cuando se presentó la oportunidad de trabajar de manera conjunta a través de una colaboración internacional, decidieron avanzar en esta dirección. Tras desarrollar un modelo de inteligencia artificial con procesamiento del lenguaje natural, acaban de publicar en la revista Aging los resultados de un estudio que mapea más de 460.000 artículos científicos sobre el envejecimiento publicados a lo largo del último siglo.

Sanz-Ros y Pérez Maletzki, investigadores.
Sanz-Ros y Pérez Maletzki, investigadores.

La investigación

Lo que llevó a los expertos a plantearse este trabajo fue una realidad que cada vez afecta a más ramas de la ciencia. La producción ha superado las capacidades de procesamiento de cualquier equipo humano, por grande que sea. El volumen de investigaciones a lo largo del tiempo «se ha vuelto inmanejable», observa en este sentido Pérez Maletzki. Normalmente, una revisión científica puede abarcar decenas o incluso cientos de estudios. «Pero nosotros queríamos hacer algo diferente. Más que una revisión de un área específica dentro del envejecimiento, nos interesaba tener una visualización completa de todo el campo. Por tanto, no partimos de hipótesis previas. Lo que hicimos fue utilizar una herramienta de inteligencia artificial para dejar que los propios datos nos hablaran de cómo está estructurado el campo y cómo ha evolucionado a lo largo de las décadas», detalla.

Esta herramienta resuelve, además, uno de los problemas que suelen presentar las revisiones científicas. «Generalmente, son estudios que están muy sesgados, porque tú eliges qué artículos citar y cuáles no. En cambio, con este sistema podemos descargar prácticamente todos los artículos que tengan que ver con envejecimiento de la base de datos PubMed, la que utilizamos todos los que trabajamos en ciencias biomédicas», explica Sanz-Ros.

En otras palabras, no seleccionaron estudios por metodología, por temática ni por ninguna otra variable, más allá del requisito de que fuesen sobre envejecimiento. El objetivo fue incluir la mayor cantidad posible de trabajos publicados para producir un mapa de las investigaciones que se han realizado en este campo.

Los hallazgos

Uno de los primeros descubrimientos que hicieron los investigadores tras el desarrollo de este modelo de lenguaje fue la barrera invisible entre, por un lado, la investigación clínica del envejecimiento, dentro de la que se encuentran proyectos que buscan encontrar intervenciones que mejoren la calidad de vida de los sujetos en las últimas etapas de la vida, y, por otro lado, los proyectos científicos que intentan desentrañar los propios mecanismos de este proceso de envejecimiento. «Todo esto todavía está muy separado y no se ha conseguido unirlo», observa Sanz-Ros.

La biología del envejecimiento, señala Pérez Maletzki, ha sido el tema protagonista en los estudios de las primeras décadas del siglo XX, con grandes avances en términos del análisis de los mecanismos celulares de este proceso. A partir de los años cincuenta, la investigación se ha centrado más en las ciencias de la salud, con estudios aplicados a la práctica clínica. «Por otro lado, en las últimas décadas se ha dado cada vez más importancia al estudio de las enfermedades neurodegenerativas: la demencia, el alzhéimer o el párkinson», detalla el experto.

Esta cartografía del envejecimiento permitió a los investigadores interpretar décadas de estudios a una escala que nunca antes ha sido posible. «La conclusión es que podemos ser muy optimistas con respecto al futuro del envejecimiento, por dos motivos. Uno es que cada vez se investiga más sobre el tema y las personas vivimos cada vez más, lo que significa que envejecemos más. Y dos, las investigaciones recientes están cada vez más centradas en la calidad de vida del paciente y las enfermedades que pueden acontecer durante el envejecimiento», asegura Pérez Maletzki.

El futuro del envejecimiento

La proyección es que, de cara a los próximos años, escuchemos hablar cada vez más sobre el envejecimiento de la persona, de manera holística, en lugar de hablar del cerebro, del corazón o del músculo como entidades separadas. Con todo, falta aplicación clínica. «Se tiene evidencia desde hace tiempo de que el envejecimiento parece ser un proceso modificable, ya sea con intervenciones farmacológicas y no farmacológicas. Lo que todavía no ha ocurrido es que esto se traduzca en intervenciones que lleguen al público», explica Sanz-Ros.

Uno de los problemas a nivel de implementación de estas intervenciones radica en el hecho de que el envejecimiento no se considera una enfermedad. Entenderlo de esa manera sería equiparable a considerar la pubertad o la menopausia como patologías. Es, simplemente, un proceso. Esto, señala Sanz-Ros, dificulta la implementación de intervenciones a nivel clínico. «Los ensayos clínicos son costosos y se destina mucha menos financiación a estos procesos que no son una enfermedad», resume.

El investigador de Stanford avanza que, a nivel científico, las intervenciones en el ámbito del deporte «van a estar en auge en los próximos años», mientras que otras áreas todavía seguirán estando verdes. «Todavía tenemos poca evidencia de exactamente cuán modificable es este proceso en humanos, pero la población general es más consciente de que puede hacer cosas para que, cuando sea mayor, pueda vivir sus últimos años mejor», subraya.

Entre las intervenciones que tienen más evidencia para mejorar el pronóstico de cara al envejecimiento, los expertos enumeran algunos hábitos que podemos incorporar a nuestro día a día. «La gente es cada vez más consciente de que hay que hacer ejercicio, dormir bien y socializar. Estas cosas que se dicen son verdad y lo vemos todos los días en el laboratorio», sostiene Sanz-Ros.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.