Qué decisiones puedo tomar sobre mi parto: «Cada vez más, hay un deseo de intervenir lo menos posible»
LA TRIBU
En menos de una generación, el plan de parto ha transformado la experiencia de dar a luz o acompañar a quien lo hace, facilitando la comunicación y la confianza entre la madre y los sanitarios
05 dic 2025 . Actualizado a las 15:38 h.Si les preguntamos a nuestras madres o abuelas cómo es el momento de dar a luz, la respuesta podría llegar a ser totalmente diferente a la de una mujer que haya cursado un embarazo en el 2025. En menos de una generación, el plan de parto ha cambiado radicalmente la experiencia de traer a un bebé al mundo, al punto tal que actualmente la persona gestante puede elegir «prácticamente todo» lo que atañe al momento del nacimiento. Así lo asegura la matrona Cristina Valiño, supervisora de área del Hospital Materno-Infantil de A Coruña: este es un documento que contempla todo tipo de decisiones, desde la ropa que ha de llevar la madre en el parto, hasta la posibilidad de recibir visitas o no durante su estancia hospitalaria, así como la opción de disponer de herramientas como una pelota elástica en la que la embarazada puede sentarse y que se utiliza para el alivio no farmacológico del dolor durante la fase de dilatación.
Qué es el plan de parto
Más que una hoja de ruta o planificación pormenorizada, es un documento en el que una mujer embarazada deja constancia por escrito de sus deseos, preferencias, necesidades y expectativas en relación con el momento del nacimiento de su bebé. Se puede elaborar un plan de parto y nacimiento en cualquier momento de la gestación, sin embargo, desde el Ministerio de Sanidad recomiendan hacerlo entre «las semanas 28 a 32, preguntando cualquier duda a la matrona o al personal médico».
En Galicia, el plan de parto queda recogido en la historia clínica electrónica de la paciente, dentro del sistema denominado IANUS. Pese a tener el plan por escrito, en el momento del parto, la gestante podrá modificar cualquiera de las preferencias escritas, según su estado y el desarrollo de los acontecimientos, primando las decisiones que tome durante el nacimiento por encima de las que haya expresado antes.
Si bien hace más de diez años que se estableció, ha sido en los últimos años cuando más ha ganado popularidad. «En la última década ha habido un cambio con respecto a la autonomía de la madre y el plan de parto es un documento que viene a darle a la mujer el protagonismo que se merece en este proceso, que es eminentemente propio y personal. Antes, la mujer tenía un papel más pasivo. Ahora, vemos madres que quieren estar más informadas para decidir sobre el nacimiento de sus bebés», observa en este sentido Cristina Valiño. Para la experta, el gran logro del documento es que fomenta la comunicación y la confianza entre la mujer y los profesionales.
Qué puedo decidir
Cuando una embarazada prepara su plan de parto, puede tomar decisiones acerca de diversos aspectos que formarán parte del proceso, «porque el cuerpo es suyo y los profesionales sanitarios tenemos que respetar siempre las decisiones de las gestantes», explica la matrona. Entre otras opciones, podrá elegir si prefiere vestir su ropa o la del hospital el día del parto, puede optar por recibir visitas en el puerperio o no hacerlo y puede decidir la alimentación que quiere para su recién nacido. Si el centro dispone de bañera, se puede optar por utilizarla para un parto en el agua, una práctica que contribuye al control del dolor. Puede establecer por escrito preferencias de lugar y posición durante el parto, así como aceptar o no la participación de la pareja o acompañante en el proceso.
La madre tiene la posibilidad de especificar su idioma principal y, en caso de necesitar traducción, puede solicitarla a través del plan de parto, o bien aclarar que aportará su propio traductor. Por supuesto, también puede dejar asentado si desea recibir analgesia farmacológica, epidural o de otros tipos, si prefiere no utilizarlas o si quiere tenerlas disponibles en caso de que le hagan falta durante el parto. Cabe destacar que este proceso puede durar, de media, entre 12 y 20 horas. A lo largo de todo ese tiempo, las circunstancias pueden variar y las decisiones de la madre pueden cambiar también.
«En el momento en el que la mujer ingresa en el hospital por trabajo activo de parto, la matrona comprobará la existencia del plan de parto/nacimiento y lo revisará conjuntamente con la gestante y su pareja o acompañante, por si necesitan aclarar alguna duda, modificando y actualizando lo que sea necesario, haciéndolo constar en este documento y registrándolo en la historia clínica», detallan desde la Consellería de Sanidade.
Nacimiento respetado
El plan de parto contempla no solo la comodidad y la seguridad de la madre, sino la del bebé, el otro gran protagonista del proceso. «Hasta hace unos años, cuando un niño nacía, se le cortaba el cordón umbilical y se le llevaba a una cuna de reanimación neonatal. Allí se le estimulaba y se aspiraban las dos coanas nasales para comprobar la permeabilidad. Era un recibimiento más invasivo», describe Valiño.
Hoy, todo esto ha cambiado. Se busca honrar las necesidades de un pequeño ser humano que acaba de llegar al mundo: «Si nace con un buen color y en condiciones óptimas, respetamos lo que espera ese bebé al nacer, que es reencontrarse con su madre. Simplemente, recogemos al bebé y lo colocamos desnudo sobre el pecho descubierto de su madre, favoreciendo el contacto piel con piel inmediato e ininterrumpido al nacer», explica la experta.
«Cada vez más, hay un deseo de intervenir lo menos posible, de favorecer la no separación madre-bebé y de fomentar el vínculo de apego», sostiene Valiño. Por esta razón, actualmente, no se aconseja bañar al neonato durante las primeras horas de vida. El baño se puede postergar hasta el segundo día si las condiciones lo permiten. «El momento de hacerlo por primera vez es una decisión personal», subraya Sanidade.
El apoyo a la lactancia materna, una medida importante para la salud femenina y neonatal, es otra dimensión del proceso que ha cobrado valor en años recientes. «Los profesionales sanitarios deben proporcionar información sobre los grupos de apoyo a la lactancia materna de su comunidad», explican desde la Consellería.
El plan de parto contempla, también, el uso de profilaxis para el recién nacido con vitamina K intramuscular u oral, una medida que previene la enfermedad hemorrágica en los bebés, ya que nacen con niveles bajos de esta vitamina y no la obtienen fácilmente de sus madres.
El rol del acompañante
El padre del bebé o la persona que acompañe a la madre durante el parto es una figura que ha cobrado también un mayor protagonismo en los últimos años. «Ahora tiene un rol más presente. Se favorece el acompañamiento en todo momento de la mujer por la persona que ella decida, incluso en las cesáreas», señala Valiño.
La importancia del acompañamiento está también recogida por la Consellería de Sanidade: «En el momento de la admisión en el hospital es importante recordar que la gestante no es una paciente, no está enferma y se encuentra en un momento de especial vulnerabilidad emocional. Por ello, se procurará mantener la intimidad y se favorecerá que permanezca acompañada de forma ininterrumpida por la persona de su elección, salvo circunstancia clínica justificada que lo impida».
Para que este acompañamiento sea posible, el plan de parto contiene una sección en la que la gestante puede explicitar su deseo de que esté presente la persona que ella designe. «Esto ayudará a que se soporten mejor las contracciones y así aprovechar los intervalos entre contracción y contracción para descansar. De este modo a medida que avanza el parto se favorece que el organismo segregue sus propias sustancias analgésicas (endorfinas) que ayudarán a sobrellevar mejor el dolor que puedan causar las contracciones», asegura Sanidade.
El acompañante podrá, entre otras cosas, cortar el cordón umbilical, si así lo desea la madre, que también puede optar por hacerlo ella misma o dejar esta tarea en manos del personal sanitario. También puede estar presente durante el traslado de madre y bebé a la planta de hospitalización de maternidad. En caso de ser necesario un parto instrumentado, con el uso de fórceps, ventosa u otros elementos, el plan de parto promueve el acompañamiento continuado a lo largo de todo el proceso.