Chloé Sucrée, «influencer» de alimentación: «La gente no sabe cocinar verduras y acaban siendo el extra del plato»
VIDA SALUDABLE
La creadora de de «Being Biotiful» cuenta que apostó por una alimentación más nutritiva a raíz de sus problemas de salud y del cansancio crónico que padecía
01 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La mitad belga, mitad suiza, Chloé Sucrée, conocida en redes como Being Biotiful, nunca se queda sin ideas para la cena. No es para menos. La chef e influencer de cocina acaba de publicar A Table!, su quinto libro de recetas, que lleva por título la palabra con la que llama a sus hijos cuando la comida está servida. Pedirle que elija una de las noventa propuestas, divididas para dedicarles diez, veinte o treinta minutos, es tarea complicada. Aunque si tuviese que quedarse con una de ellas no duda: una crema de tomate, cuya receta heredó de su madre; una pasta con salsa de calabaza, mascarpone y lima, y un hummus que se lleva el aplauso de todos los comensales cada vez que lo deja en la mesa.
Esta última la describe como la receta «salvavidas de siempre», solo que con un toque de color y sabor. «Lo podemos preparar con mucho tahini y servirlo con berenjena caramelizada, tomates cherry, garbanzos crujientes, eneldo y miel». La preparación comienza con la berenjena, que se corta en pequeños cubos y se saltea en una sartén con aceite de oliva y una pizca de sal. El proceso requiere unos diez o doce minutos, hasta que la verdura adquiere un tono dorado y una textura tierna. la autora aconseja vigilar la cantidad de aceite, ya que la berenjena tiende a absorberlo con facilidad y puede ser necesario añadir un poco más durante la cocción. Una vez lista, se incorporan a la sartén cuatro cucharadas de garbanzos y se dejan unos minutos al fuego para que se doren ligeramente y ganen un punto crujiente. En ese momento se agrega una cucharada de miel, que aporta un contraste dulce al conjunto. La mezcla se reserva.
Mientras tanto, el resto de los garbanzos se trituran en un procesador de alimentos junto con un diente de ajo, el zumo de un limón, aceite de oliva, tahini, comino, pimentón y sal. Si la textura resulta demasiado densa, se puede añadir una o dos cucharadas de agua fría o incluso un par de cubitos de hielo. El objetivo es obtener una crema suave y homogénea. Conviene probarla y ajustar el punto de sal o de especias. Los tomates cherry se cortan por la mitad en sentido horizontal y se añaden a la sartén con la berenjena. Un breve salteado de unos dos minutos basta para que se doren ligeramente sin perder su forma.
Es una de las recomendaciones de Sucrée, que cuenta que apostó por una alimentación más nutritiva a raíz de los problemas digestivos y de cansancio que tenía. No buscó ni busca contar calorías o evitar antojos, sino priorizar un patrón alimenticio más colorido y de temporada. «Las verduras son las protagonistas, pero esto no quiere decir que sea vegetariana o vegana. Tengo la sensación de que la gente no sabe cocinar o combinar las verduras, y acaban siendo el extra del plato», comenta. Así, empezó a compartir en redes sociales las recetas que triunfaban en su casa. «Me hace mucha ilusión cuando la gente me dice que han probado algo nuevo, como el hinojo o la remolacha, a raíz de lo que comparto», reconoce la influencer, que a sí misma se define como una 'no chef'. «Mi intención es que la gente desarrolle esa intuición hasta que sepan cómo equilibrar la acidez, la sal, aportar grasa o conseguir un contraste de texturas y sabores».
Hay ingredientes que jamás pueden faltar en su cocina. En general, dice ella, son cosas muy básicas, pero de calidad. Empieza mencionando un buen aceite de oliva, limón, mostaza, tahini y miso. Los dos últimos, raros, aunque cada vez más fáciles de conseguir. «Aportan más grasa y umami a las recetas en las que predominan las verduras, que por lo general, tienen más agua», añade. A la lista suma la clásica sal, tanto fina, como en escamas. La primera la utiliza «al principio de las recetas, cuando añade el ajo y las especias», mientras que la segunda casa mejor como toque final a un postre o tostada. «La sal en escamas aporta una textura crujiente y crea un contraste con el chocolate o con el aceite de oliva». En este sentido, prefiere pagar más dinero por un buen tipo de sal, en lugar de utilizar la clásica sal de mesa, «que no aporta nada a nivel nutricional ni de sabor».
En cocina, Sucreé tiene varios consejos. El primero, utilizar caldos en lugar de agua. Este puede ser de verduras, de pollo o de pescado. «El agua está bien, pero el caldo en un guiso o en una crema ayuda a generar más saciedad y tiene mucho más sabor», comenta la escritora. El segundo, si tuviese que escoger un aliño para toda la vida, «ese que te puede salvar la vida», se queda con una vinagreta básica, que lleva sal, cebolla, mostaza, aho, miel, hierbas frescas, aceite de oliva, vinagre, sal y pimienta. «Hay que prepararla en un tarro para que se emulsione bien y esto se puede servir con unas patatas al vapor, o con una buena ensalada», propone. Es más, la creadora de contenido es una gran fan de este tipo de salsas. Al contrario de lo que se suele pensar, hay vida más allá del kétchup industrial.
Su intención, reconoce la autora, no se basa en no comer ultraprocesados, «porque el tema saludable así planteado se ha usado tanto que ha creado mucha ansiedad y frustración». Eso sí, las preparaciones que presenta en su libro se caracterizan por tener buenas materias primas, todas ellas naturales. El truco para hacer que una receta tenga un mejor perfil nutricional que su versión clásica no es magia: «Buscar un endulzante que sea menos refinado, aunque esto no quita que sea un endulzante; unas harinas menos refinadas; utilizar grasas buenas como la mantequilla de cacahuete, el aceite de oliva o el aguacate, y buscar, en general, que los ingredientes sean de calidad sin obsesionarnos», precisa.
Sucreé se define como una fiel defensora del batch cooking, es decir,dejar preparado todo aquello que sea posible en términos de menú, aunque tiene en cuenta sus límites: «De dos a cuatro días ya se va perdiendo el frescor», comenta. Hay recetas que se adaptan mejor a esta estrategia. En materia de desayuno, recomienda recurrir a unas gachas nocturnas, «que básicamente es dejar avena remojada en agua». Para comidas y cenas, «los guisos, un hummus, salsas como la vinagreta, las cremas de verdura o unas verduras asadas» son buenas opciones. «No tienes que adelantar todo el plato, pero por ejemplo, puedes preparar un pesto para poner en la base, que es algo que resulta sencillo duplicar para más raciones», indica.