Llega el genérico de Ozempic y Wegovy: ¿se va a democratizar su acceso?

ENFERMEDADES

Cajas de Ozempic y Wegovy, dos de los nombres comerciales más conocidos para la semaglutida.
Cajas de Ozempic y Wegovy, dos de los nombres comerciales más conocidos para la semaglutida. Hollie Adams | REUTERS

La India, China o Canadá se preparan para recibir la versión biosimilar de los conocidos análogos del GLP-1

01 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El fármaco destinado a tratar la diabetes y la obesidad, comercializado en el primer caso como Ozempic y, en el segundo, como Wegovy, está a punto de tener su versión genérica en la India, y en los próximos meses, también en China, Canadá, Brasil, Turquía y Sudáfrica. Novo Nordisk, la farmacéutica que hasta ahora ha mantenido la exclusividad, perderá la protección de la patente en distintos puntos del mundo. Un tema nada baladí, especialmente, si se tiene en cuenta que algunos de estos mercados concentran una gran parte de la población mundial.

Así comienza la historia de lo que muchos etiquetan como la democratización del acceso a estos medicamentos, aunque Diego Bellido, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo) y jefe de endocrinología del Complexo Hospitalario Universitario de Ferrol, prefiera poner el foco en que el acceso simplemente será menos complejo. «Democratizar es una palabra demasiado rotunda si no cambian más cosas». Así, pese a que el precio pueda reducirse, «el acceso real depende también de que haya indicaciones claras, prescripción adecuada, seguimiento clínico, ausencia de desabastecimientos y, en su caso, financiación pública o coberturas específicas», añade.

El principio activo de Ozempic y Wegovy es la semaglutida, un análogo sintético del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), una hormona que el organismo libera de forma natural después de comer y que en los pacientes de obesidad está alterada. Este fármaco actúa imitando su efecto: estimula la secreción de insulina cuando los niveles de glucosa en sangre son elevados, reduce la liberación de glucagón —la hormona que aumenta el azúcar— y ralentiza el vaciado gástrico, lo que prolonga la sensación de saciedad.

Así, se justifica su uso en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y, más recientemente, su irrupción en el abordaje de la obesidad, en la que favorece la pérdida de peso y la reducción de complicaciones. «Son fármacos muy buenos y muy potentes», comenta Andreea Ciudin, miembro de la junta directiva de la Seedo y coordinadora de la Unidad de Tratamiento de la Obesidad del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Vall d' Hebrón, en Barcelona.

A priori, que el genérico entre en juego en otros países puede tener implicaciones indirectas en el entorno europeo, pero no inmediatas ni automáticas. El doctor Bellido explica que la aparición de fármacos biosimilares en la India o en China puede presionar a la baja los precios internacionales y poner sobre la mesa un debate más intenso sobre acceso, equidad y financiación en Europa. «Ahora bien, para el paciente en España el impacto real dependerá de tres cosas: de la protección de patente en la UE, de las decisiones regulatorias y de financiación, y de que existan circuitos seguros de prescripción y dispensación», señala. Así que, por el momento, no se espera que el acceso en España se transforme inmediatamente, ya que el mercado europeo tiene sus propias reglas.

Alerta de imitaciones

En septiembre del año pasado, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) y la Red de Jefes de Agencias de Medicamentos (HMA, por sus siglas en inglés), de la que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) forma parte, advirtieron de la creciente amenaza que supone la publicidad y la venta en línea de medicamentos ilegales en toda la Unión Europea. «En los últimos meses se ha producido un fuerte aumento del número de medicamentos ilegales comercializados como agonistas del receptor GLP-1, como semaglutida, liraglutida y tirzepatida, para la pérdida de peso y la diabetes. Estos productos, que a menudo se venden a través de sitios web fraudulentos y se promocionan en las redes sociales, no están autorizados y no cumplen las normas necesarias de calidad, seguridad, eficacia y correcta información», precisaron ambas autoridades en una nota de prensa. Una venta que el presidente de la Seedo describe como «un problema real de salud pública».

En el avispero internacional

En conjunto, la India y China suman más de 800 millones de adultos con obesidad o sobrepeso y más de 360 millones de personas con diabetes. Si allí desaparece la protección de la patente y surge el genérico con un precio menor, ¿podría reducir el nivel de obesidad a nivel mundial? La lógica de Ciudin le invita a decir que sí, siempre y cuando se haga bien. «Estos fármacos tratan la obesidad según sus mecanismos biológicos y la abordan como una enfermedad crónica, recurrente y neuroendocrina, basada en un desajuste en la regulación del apetito por parte del organismo», comienza explicando la endocrinóloga, que hace referencia a un doble escenario. Por un lado, las personas que padeciesen una obesidad menos severa, «si se tratasen, podrían pasar a un rango de composición corporal saludable»; y por otro, aquellos que ya conviven con una obesidad avanzada y con complicaciones, verán cómo estas últimas mejorarían de forma significativa y podrían acercarse a un peso más saludable. «En un mundo ideal, poder recetar de forma correcta estos fármacos y todos los que se están desarrollando, que se basan en las hormonas que regulan el apetito y el metabolismo, tendría un impacto positivo», precisa la especialista.

Bellido se muestra más escéptico al creer que la expiración de una patente pueda revertir la epidemia global de obesidad. «Es una enfermedad muy ligada a determinantes sociales, ambientales y económicos, los fármacos son una herramienta valiosa, pero no sustituyen las políticas de salud pública, la prevención, la regulación de entornos obesogénicos ni la atención clínica integral», detalla el presidente de la Seedo. Cree, por el contrario, que sí se contribuirá a mejorar el tratamiento de una parte de la población.

¿Y en España?

En España, el Sistema Nacional de Salud solo financia Ozempic, es decir, la prescripción de los análogos del GLP-1 para pacientes con diabetes tipo 2 en indicaciones concretas. Wegovy, el mismo fármaco pero en este caso, destinado a obesidad, no está cubierto, por lo que el paciente debe asumir su coste. «En la actualidad, hay muchas personas que conviven con obesidad que entienden que el tratamiento farmacológico es lo que necesitan, se animan, hacen un esfuerzo económico dentro del presupuesto familiar, compran el fármaco, les va muy bien, pero al cabo de seis meses o un año deben abandonarlo porque no pueden seguir costeándolo», expone Ciudin, quien destaca que el precio puede oscilar entre los 250 y 300 euros mensuales. El abandono tiene un enorme peso para la salud desde el punto de vista de la enfermedad, que es crónica, pero también en el bienestar mental. Por eso, la endocrinóloga considera que la aparición de genéricos seguros y validados será positiva.

Al territorio nacional, su llegada no es inminente ni próxima. Se estima que en Europa la protección se extienda hasta alrededor del 2031. «Además, aunque expirase la patente, luego harían falta autorizaciones regulatorias y decisiones comerciales concretas para que hubiera genéricos disponibles en farmacia», recuerda el jefe de endocrinología del Chuf. De igual forma, todavía resulta complicado hacer un cálculo sobre la reducción de los precios que tendría Ozempic o Wegovy a nivel nacional. «Lo que sí existe es la referencia de India, donde la entrada de genéricos de semaglutida ya ha dado lugar a precios aproximadamente un 70 % más bajos que los de la marca original», añade el experto. Esto permite pensar que una vez aterricen más allá del 2030, el precio pueda disminuir de manera significativa. ¿Cuánto? No se sabe. «Trasladar directamente ese porcentaje a España sería especulativo porque los precios en Europa dependen de regulación, negociación y mercado local», precisa Bellido, quien explica que, recientemente, el propio laboratorio ya ha aplicado rebajas en algunas presentaciones de Wegovy, «lo que indica que el coste ya está siendo un factor central en el debate de acceso».

Por el momento, en el sector tienen un ejemplo previo para tomar como referencia: hace algo más de un mes entró el primer biosimilar de liraglutida, cuyo nombre comercial más conocido es Saxenda, y la reducción de su precio ha sido muy «discreta».

Uno de los principales reclamos de la Sociedad Española de Obesidad y de sus profesionales sanitarios es la financiación pública de la semaglutida para la reducción de peso. «Entiendo el miedo de la administración a hacerlo, porque hablamos de que un 30 % de la población española tendría indicación teórica según la ficha técnica, pero esto no ha impedido que Italia o Reino Unido lo aprueben», plantea Ciudin. La especialista anima a poner el foco en el medio y largo plazo, momento en el que se podrá comprobar la reducción de comorbilidades del exceso de peso que sí están cubiertas: «El efecto del fármaco sobre las finanzas del país no se verá ahora, sino en cinco o diez años», adelanta.

Con este panorama, la futura llegada del genérico a Europa puede hacer que la Seguridad Social abra su mano a la hora de costearlos, ya que uno de los principales obstáculos actuales para hacerlo es el impacto presupuestario. «Si en el futuro hubiera genéricos o una reducción sustancial del precio, el debate podría reabrirse en mejores condiciones. Aun así, la decisión dependerá también de criterios de coste-efectividad, población diana, resultados en salud y sostenibilidad presupuestaria», considera Bellido. Con todo, esta solución no da una respuesta completa al problema. La obesidad, cuentan los expertos consultados, requiere más seguridad, equidad y un abordaje integral, como enfermedad crónica que es, «y no una medicalización desordenada del problema».

Lucía Cancela
Lucía Cancela
Lucía Cancela

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.