Los expertos desaconsejan el uso de velas y ambientadores: «Suponen una inhalación de agentes químicos como los ftalatos»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

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Las velas aromáticas contienen compuestos que podrían ser perjudiciales para la salud.
Las velas aromáticas contienen compuestos que podrían ser perjudiciales para la salud. iStock

Estas sustancias presentes en las fragancias sintéticas se están estudiando en distintas partes del mundo por el riesgo que podrían representar para las hormonas y el sistema respiratorio

24 may 2023 . Actualizado a las 09:39 h.

Imaginemos esta situación: llegamos a casa después de una larga jornada de trabajo, nos quitamos los zapatos, nos ponemos ropa cómoda y nos echamos en el sofá a ver la televisión, jugar o leer un libro. ¿Qué le falta a esta imagen mental para acabar de relajarnos? Para muchas personas, la respuesta es encender una vela aromática. De hecho, en múltiples casos, estas forman parte de la rutina nocturna que ayuda a calmarse antes de irse a la cama, ya que se suele considerar que ciertos aromas tienen la capacidad de brindar tranquilidad.

Pero estas velas, que tan beneficiosas son para nuestra calma, en realidad esconden un riesgo invisible. No se trata del fuego en sí, ni de subproductos de la combustión como el benceno, el benzopireno y otros alcalenos, ya que hace varios años que estudios avalados por la Organización Mundial de la Salud demostraron que las concentraciones en partes por billón de estos alcaloides en el ambiente son demasiado bajas como para ser problemáticas.

Los riesgos de las fragancias artificiales

Cuando hablamos de los riesgos de las velas aromáticas, nos referimos a los compuestos químicos que les dan su perfume característico. «Las velas, entre otros productos que se utilizan como aromatizantes, llevan fragancias sintéticas. Cuando las velas son sometidas a la combustión, se liberan unos compuestos químicos que hace tiempo que son conocidos, y de hecho están siendo investigados por el Centro de Control y Diagnóstico de enfermedades, el CDC americano. Son los ftalatos. Estas sustancias, a las que estamos muy expuestos por el uso de jabones, champús y desodorantes, están contenidas también en las velas aromáticas», explica el doctor Francisco José Roig Vázquez, neumólogo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

¿Cómo actúan en el cuerpo? En realidad, aunque se sospecha que son disruptores endocrinos, faltan estudios para confirmar sus efectos a largo plazo, explica el neumólogo Eusebi Chiner Vives, de la Separ. «Los estudios que hay de momento muestran que los niveles de ftalatos son más elevados en mujeres que en hombres, precisamente, por el uso de cosméticos. Pero faltan estudios para ver qué concentración de ellos produce efectos nocivos para la salud. Hay poca investigación acerca de los efectos nocivos que puede tener la exposición a estas sustancias químicas», dice Roig.

Sin embargo, se sabe que a nivel agudo, la combustión de las velas pueden agravar ciertos problemas respiratorios, como los cuadros asmáticos. Así, «los ftalatos están muy presentes en productos de este tipo para producir una combustión rápida, continua y efectiva. Se ha visto que en esas concentraciones se pueden inhalar o pasar a la sangre y ser causantes de agravar el asma e incluso comportarse como agentes sensibilizantes e irritantes», observa Vives.

«Muchos pacientes con asma se quejan de estos factores que llaman olores fuertes: los de desodorantes, cremas o los productos de limpieza del hogar. Estos productos con fragancias, efectivamente, son ftalatos que pueden causar irritación y empeorar el asma, tanto por una vía directa como por sensibilización a través de la inhalación por la vía aérea y su absorción», señala Vives.

«A medida que las velas se queman, los ftalatos se liberan en el aire y pueden inhalarse o absorberse a través de la piel. Cuando ingresan al torrente sanguíneo, pueden exacerbar los síntomas alérgicos y el asma y alterar los niveles hormonales», detalla Roig.

Otras sustancias que forman parte de las velas

Los ftalatos no son la única amenaza presente en las velas perfumadas. «Aparte de estos, está el tema de las partículas de bajo peso molecular, que se liberan al exterior con la combustión y pueden tener un efecto negativo a nivel pulmonar. Al ser de muy pequeño tamaño, tienen gran capacidad para entrar en la vía aérea más distal y depositarse a nivel alveolar. Ahí es cuando se pueden producir fenómenos de tipo inflamatorio», apunta Roig. 

El tamaño de las partículas está directamente relacionado con su potencial para causar problemas de salud. Lo preocupante son las partículas de 10 micras de diámetro o menos, porque son las partículas que pasan a través de la garganta y la nariz y pueden penetrar en los pulmones, pudiendo incluso entrar en el torrente sanguíneo.

Las personas con enfermedades cardíacas o pulmonares, los adultos mayores y los niños son considerados los grupos de mayor riesgo por la exposición a partículas. Aunque en niños y adultos sanos no se han relacionado con efectos graves en exposiciones a corto plazo, pueden experimentar irritación de menor importancia temporal cuando los niveles de partículas son elevados.

«La exposición a altos niveles de estas partículas puede tener un efecto negativo en el sistema pulmonar y cardiovascular. Cuando estas partículas ingresan al sistema respiratorio, se depositan en los alvéolos pulmonares. La acumulación a nivel alveolar de las partículas insolubles puede ser responsable de problemas respiratorios y cardiovasculares», detalla Roig.

Aunque es cierto que el mayor riesgo está en la exposición prolongada, a corto plazo, en términos de horas o días, estas partículas pueden agravar la enfermedad pulmonar, causando ataques de asma y bronquitis aguda, y también pueden aumentar la susceptibilidad a las infecciones respiratorias. En las personas con enfermedades del corazón, exposiciones a corto plazo se han vinculado a ataques cardíacos y arritmias.

En definitiva, lo ideal es evitar la exposición excesiva a estas fragancias sintéticas, tomando las medidas necesarias para garantizar la ventilación de los espacios. «Tenemos que dejar de utilizar excesivamente espráis ambientadores, velas aromáticas e inciensos. Toda esta serie de productos implican una exposición a agentes químicos inhalados. Debemos aprender a respirar de forma natural. Tener las casas ventiladas es importante, porque la contaminación ambiental en espacios interiores, en los domicilios, los trabajos, es más habitual de lo que parece y causa problemas respiratorios», aconseja Roig.

¿Con los aceites esenciales naturales ocurre lo mismo?

De momento, no hay evidencia ninguna de que sean perjudiciales. «Al contrario, hay estudios que revelan que los aceites esenciales pueden ayudar desde un punto de vista antiinflamatorio a nivel neurológico, porque producen cierto grado de relajación. Y también se ha visto que muchos aceites tienen ciertos efectos antimicrobianos. Pero tienen que ser aceites ecológicos lo más naturales posible, y de calidad. Es una buena alternativa», señala Roig.

¿Y los vaporizadores?

No están necesariamente desaconsejados, sobre todo si se los utiliza con fragancias naturales, pero hay que tener cuidado con su higiene. «Los depósitos donde se mete agua para vaporizar y perfumar, que se encienden, se enchufan, y los humidificadores perfumados, podrían traer problemas. Hay que tener cuidado en limpiar bien el depósito donde se pone el agua, porque en ese ambiente de calor y humedad pueden crecer hongos, y estos agentes aerosolizados, en algunas personas, pueden traer problemas de salud hormonal», advierte la neumóloga Cristina Martínez.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.



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