Del dolor de barriga a la depresión: ocho de cada diez pacientes con enfermedades gastrointestinales sufren problemas de salud mental

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Unas 27.000 personas padecen enfermedad inflamatoria intestinal (EII) en Galicia.
Unas 27.000 personas padecen enfermedad inflamatoria intestinal (EII) en Galicia.

«Hay que tener en cuenta que tienen que ir muchas veces al baño, algunos incluso tienen urgencia, con lo que implica a nivel laboral, social e incluso en la etapa estudiantil», subraya Manuel Barreiro, jefe de la unidad de Digestivo del CHUS

06 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La enfermedad Inflamatoria Intestinal se conoce por las siglas EII e incluye a la colitis ulcerosa y a la enfermedad de Crohn. En Galicia, se calcula que la padecen unas 27.000 personas. Tanto en la comunidad autónoma como en el resto de España, el 78 % de los que viven con este diagnóstico también padecen problemas de salud mental, como ansiedad, depresión o incluso pensamientos suicidas. Así lo desvela el estudio, Common perceptions of gut conditions (en español, Percepciones comunes sobre las enfermedades intestinales, impulsado por Takeda) en el que han participado 6.000 personas de seis países: España, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Canadá. De todos ellos, nuestro país es en el que más incidencia tiene esta relación.

«La EII son un grupo de enfermedades crónicas que afectan a gente joven y que producen inflamación en el intestino. Fundamentalmente son dos: la enfermedad de Crohn, que puede afectar al colon y el intestino delgado, y la colitis ulcerosa, que afecta al grueso. La otra es la colitis ulcerosa que afecta al intestino grueso. Son enfermedades que se manifiestan por cuadros de diarrea y dolor abdominal y, como digo, son crónicas y suelen afectar a gente joven», detalla Manuel Barreiro, jefe de la unidad de Digestivo del Complexo Hospitalario de Santiago de Compostela (CHUS). Afirma que casi el 1 % de la población tiene una de estas enfermedades y, a día de hoy, no tienen cura. Por eso, uno de los principales retos es conocer la causa. «Uno de los grandes problemas es que no se sabe cuál es la causa de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Es cierto que puede haber factores genéticos, inmunológicos y ambientales, pero no se sabe la causa como tal y, por tanto, no hay un tratamiento específico. Precisamente, porque no se sabe la causa». 

PACO RODRÍGUEZ

Por qué afecta a más gente joven 

Barreiro apunta a tres pilares a la hora de hablar de las razones por las que este tipo de patologías está incrementando su incidencia en pacientes jóvenes: «La primera, que han mejorado las técnicas de diagnóstico. Tenemos pruebas no invasivas que pueden dar pistas sobre ella, además de la colonoscopia, que es una prueba que hay que realizar cuando se sospechan estas enfermedades». 

Otro de los puntos a tener en cuenta es que los médicos también las tienen más en mente. «Ya no solo los que nos dedicamos específicamente a ello, sino los de digestivo y atención primaria, ya no las consideran algo raro, sino más comunes». Y en cuanto al tercer punto, el hecho de encontrarnos en una sociedad más industrializada y evolucionada también provoca unas cifras más elevadas, según Barreiro. «Ya son las mismas que en países del norte de Europa, Canadá y Estados Unidos». Aunque el principal reto sigue presente: todavía se desconocen sus causas. 

Las implicaciones en la vida

En el estudio, llevado a cabo en España se desvela que, además de los problemas de salud mental, los datos muestran un importante impacto físico y social que las enfermedades gastrointestinales tienen en quienes la padecen. Como media, un 43 % de los pacientes confiesa sufrir exacerbaciones (crisis o empeoramiento de los síntomas) cada dos a cuatro semanas; un 20 % de forma semanal y un 6 % a diario. De hecho, más del 50 % de los encuestados reporta síntomas frecuentes como dolor abdominal, hinchazón o urgencia intestinal. 

«No podemos ignorar que esta enfermedad impacta mucho en la vida, es una de las cosas que más nos preocupan a los médicos que trabajamos en unidades de enfermedad inflamatoria intestinal. Hay que tener en cuenta que tienen que ir muchas veces al baño, algunos incluso tienen urgencia, con lo que implica a nivel laboral, social e incluso en la etapa estudiantil. Hay gente que incluso tiene que utilizar pañal, con la vergüenza y estigma que todo esto conlleva», expone el jefe de la unidad del CHUS. 

Centrando el foco en el ámbito laboral, el estudio demuestra que el 48 % de los pacientes en España ha tenido que ausentarse del trabajo por la enfermedad en el último año y un 40 % considera que la enfermedad le ha afectado negativamente a su carrera profesional. En el plano personal, un tercio confiesa que su vida romántica, sexual o social se ha visto afectada. 

Los tratamientos disponibles a día de hoy 

Según indica Barreiro, en Galicia se dispone, en cada uno de los hospitales que hay en el territorio, de una unidad dedicada a la enfermedad inflamatoria intestinal. «El objetivo es proporcionar facilidades a los pacientes, para darle acceso a los fármacos». Los que más se administran, dice, son los biológicos. «Si nos referimos a colitis ulcerosa, no todos los casos los necesitan, afortunadamente. Pero en enfermedad de Crohn, sí».

Otros que pueden administrarse son los inmunosupresores como la azatioprina, que «actúan directamente sobre la inflamación, para que esta disminuya y puedan tener mejor calidad de vida». Hace años también se utilizaban mucho los corticoides, «pero nosotros ahora los tenemos reservados para momentos concretos y agudos porque son fármacos que tienen muchos efectos adversos y no se puedan dar de manera crónica». 

Los retos

Barreiro considera que hay muchos retos. «El principal es dar una mejor calidad de asistencial a un número de pacientes que aumenta cada día. Por ejemplo, en la unidad de enfermedad inflamatoria intestinal de Santiago, llevamos 3.000 pacientes con estas enfermedades. Cuando se creó, en el año 2004, no llegábamos a mil». 

El segundo factor a tener en cuenta es el gasto sanitario. «Los fármacos biológicos son caros y para toda la vida. Hay que intentar que estos fármacos lleguen a los pacientes, pero que no sea un gasto para los centros muy grande. Estamos intentando llegar a acuerdos para abaratarlos, porque aunque no los paga el propio paciente, son costosos». Asimismo, el paciente no siempre responde bien a esta medicación. «Como no sabemos la causa de la enfermedad, todavía no podemos hablar de terapias dirigidas o personalizadas. Saber si una persona va a responder mejor a la medicación que otra sería el gran avance», concluye. 

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.