Linfoma de Hodgkin: así es la enfermedad que sufre el futbolista del Las Palmas Kirian Rodríguez

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

El futbolista, durante un momento de la rueda de prensa.
El futbolista, durante un momento de la rueda de prensa. UD Las Palmas

El centrocampista del equipo isleño ha dado a conocer su diagnóstico de este cáncer en una rueda de prensa

05 ago 2022 . Actualizado a las 11:32 h.

A sus 26 años, el futbolista Kirian Rodríguez, centrocampista del Unión Deportiva Las Palmas, ha sido diagnosticado de linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer que ataca a las células del sistema linfático.

El diagnóstico llega tras un período en el que el jugador había comenzado a notar síntomas. «Me encontraba con dolores e inflamación», ha comunicado Rodríguez en una rueda de prensa. El jugador acudió a Urgencias, donde se le realizó una prueba de covid-19, que arrojó un resultado positivo. Con una inflamación en el bazo, el centrocampista fue ingresado y, tras una biopsia de un ganglio, se confirmó que padecía linfoma de Hodgkin.

¿Qué es el linfoma de Hodgkin?

Los linfomas son un grupo de cánceres que afectan al sistema linfático, aquel encargado de combatir las infecciones y enfermedades. El sistema linfático está formado por conductos finos que recorren el cuerpo transportando un líquido incoloro denominado linfa. La linfa contiene un tipo de glóbulos blancos llamados linfocitos, que a su vez se clasifican en dos grupos: linfocitos B y linfocitos T. Los linfocitos B (también llamados células B) generan anticuerpos para combatir infecciones y los linfocitos T (células T) destruyen virus y células extrañas y activan a las células B para que generen anticuerpos.

Los linfocitos se desarrollan en los ganglios linfáticos, unos órganos ubicados en el abdomen, la ingle, la pelvis, las axilas, el tórax y el cuello. El sistema linfático también incluye el bazo, que produce linfocitos y filtra la sangre, el timo, que es un órgano ubicado debajo del esternón, y las amígdalas, que se encuentran en la garganta.

Así, el linfoma de Hodgkin se produce a partir de un linfocito B que se encuentra en proceso de maduración en el ganglio linfático. Este linfocito sufre una alteración en los genes que regulan su capacidad para producir anticuerpos, y se convierte en una célula incapaz de llevar a cabo su función fisiológica y por tanto debe morir en el ganglio linfático a través de un proceso de muerte celular programada. Sin embargo, y por motivos no bien conocidos, ocasionalmente ese linfocito alterado presenta otras alteraciones en sus genes que le confieren la capacidad de sobrevivir en el ganglio linfático, escapar al control de las células encargadas de la vigilancia inmunológica y proliferar de forma incontrolada.

«Por lo general, el linfoma de Hodgkin comienza a afectar a los ganglios linfáticos del cuello o del mediastino (área anatómica que está entre los pulmones y la zona posterior del esternón). También pueden aparecer en los grupos de ganglios linfáticos que están en las axilas, en la ingle, en el abdomen o en la pelvis. Si se disemina, es bastante común que lo haga al bazo o al hígado. También puede diseminarse a otras partes del cuerpo (pulmón, hueso, médula ósea), pero esto es menos frecuente», explica el doctor Antonio Rueda, portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Una enfermedad poco frecuente

El linfoma de Hodgkin es un tipo de cáncer que afecta principalmente a personas jóvenes. Así lo afirman los datos de la SEOM. En Europa, se diagnostican alrededor de 3 casos por cada 100.000 habitantes cada año. «Extrapolando estos datos a la población española, esto significa que cada año se producen unos 1400 casos nuevos», explica la SEOM. Se trata de una enfermedad que es más común en hombres que en mujeres.

Causas

Si bien se desconoce actualmente la causa del linfoma de Hodgkin, Rueda señala que «las peculiaridades de la epidemiología del linfoma de Hodgkin indican la posibilidad de que exista uno, o varios, microorganismos infecciosos que sean los causantes de la enfermedad». Así, hay datos que apuntan hacia la posibilidad de la influencia del virus de Epstein-Barr (VEB) en estos casos, ya que se trata de un virus que tiene una especial tendencia a infectar a los linfocitos B. Uno de los cuadros clínicos que causa la infección por VEB es la mononucleosis infecciosa, y haberla padecido aumenta tres veces la probabilidad de padecer un linfoma de Hodgkin. Sin embargo, hasta el momento no se han establecido pruebas definitivas que relacionen causalmente este virus con el cáncer.

Por otro lado, se cree que existe cierta predisposición genética para desarrollar un linfoma de Hodgkin. Así, los familiares en primer grado de los pacientes con esta enfermedad presentan un riesgo hasta cinco veces mayor de sufrir el linfoma. «Quizá sea posible poner en relación la causa infecciosa del linfoma de Hodgkin y la predisposición genética. Dado que la exposición al VEB es casi ubicua, los individuos con predisposición genética podrían presentar una reacción inmunológica diferente frente al agente infeccioso, que aumentara la posibilidad de inducir un tumor linfático», señala Rueda.

Síntomas

El síntoma más claro del linfoma de Hodgkin es una inflamación de los ganglios linfáticos, que se puede presentar a nivel del cuello, la axila o la ingle. «Cuando el crecimiento ganglionar se produce en el tórax o en el abdomen, los síntomas dependen de la compresión que los ganglios provocan sobre otras estructuras anatómicas. Así, puede aparecer tos y dificultad respiratoria en caso de compresión de la tráquea o los bronquios, o dolor abdominal o de espalda en caso de afectación de los ganglios del abdomen. Un síntoma clásico, pero poco frecuente, es la aparición de dolor en los ganglios linfáticos después de tomar alcohol», detalla Rueda.

Otros síntomas incluyen una pérdida de peso significativa (superior al 10 % respecto del peso inicial), una intensa sudoración nocturna y una fiebre persistente. También puede aparecer un picor generalizado en la piel que, en ocasiones, inicia meses o años antes del diagnóstico del linfoma. Puede darse también una anemia, como consecuencia de la producción de sustancias en los ganglios inflamados que bloquean la actividad de la médula ósea, o bien porque las células malignas han invadido la médula ósea.

Diagnóstico

«El diagnostico de linfoma de Hodgkin debe establecerse siempre tras una biopsia de alguno de los ganglios linfáticos aumentados de tamaño. La citología de un ganglio linfático obtenida a través de la aspiración con una aguja fina es un estudio orientativo. Siempre que sea posible debe realizarse la biopsia de un ganglio entero (adenectomía) ya que esto permite un diagnóstico más fiable», apunta Rueda.

Una vez realizados los estudios analíticos y de imagen que permiten conocer la extensión de la enfermedad, se busca identificar en qué estadio se encuentra el caso. El conocimiento del estadio es un dato fundamental para que el médico pueda estimar el pronóstico del paciente y decidir el mejor tratamiento. Para evaluar el estadio del linfoma de Hodgkin, el oncólogo evalúa aspectos como el número de áreas de ganglios linfáticos afectados por el linfoma, la ubicación de los ganglios linfáticos afectados, y si la enfermedad se ha diseminado a la médula ósea, al bazo o a órganos no linfáticos como el hígado, pulmón o hueso.

Existen cuatro estadios para el linfoma de Hodgkin (Estadio I a IV), según explica la SEOM:

  • Estadio I: el linfoma afecta exclusivamente a un área ganglionar o a una localización no ganglionar.
  • Estadio II: el linfoma afecta a dos o más áreas ganglionares localizadas a un mismo lado del diafragma. Se encuentra afectado un órgano no linfático y una o más áreas ganglionares. Todo localizado a un mismo lado del diafragma.
  • Estadio III: el linfoma afecta a áreas ganglionares localizadas a ambos lados del diafragma. Existe enfermedad en áreas ganglionares en ambos lados del diafragma y, además, se encuentra afectado un solo órgano no linfático.
  • Estadio IV: se define por la afectación de varios órganos no linfáticos o cuando existe afectación multifocal de un solo órgano no linfático (en caso de nódulos pulmonares o hepáticos múltiples). Existe afectación de la médula ósea.

Tratamiento

El tratamiento para el linfoma de Hodgkin dependerá de cada caso y del estadio en el que se encuentre la enfermedad en el momento del diagnóstico.

Además de la quimioterapia, se pueden utilizar trasplantes de células madre. Las células madre son células hematopoyéticas (formadoras de sangre) que habitualmente se encuentran en la médula ósea y se pueden extraer de la sangre o del hueso de la cadera para su trasplante. «Es un tratamiento difícil, pero relativamente seguro, y está reservado para los pacientes con linfoma de Hodgkin cuya enfermedad es progresiva o recurrente», señala Rueda.

Los trasplantes pueden obtenerse del propio paciente, o pueden recibirse células madre de un donante. «En el tipo de alotrasplante más común, las células madre provienen de un donante cuyo tejido se asemeja en gran medida al del paciente. El donante es a menudo un familiar, casi siempre, un hermano o hermana. Si no se encuentra un donante que sea adecuado en su familia, puede que se encuentre uno en la población general mediante el registro nacional de donantes», explica Rueda.

Otra opción son los tratamientos con anticuerpos monoclonales denominados inmunotoxinas. «inmunotoxina se une a proteínas o receptores específicos que se encuentran en la superficie de algunas células cancerosas. Esto permite que la toxina ingrese en las células cancerosas y las destruya con poco efecto tóxico sobre las células sanas cercanas», explica Rueda.

También es posible acceder a fármacos inhibidurres de los puntos de control inmune. Estos tratamientos, conocidos como inmunoterapia, ayudan al sistema inmunitario para que reconozca y destruya con más eficacia a las células cancerosas.

La vida tras el linfoma de Hodgkin

Tras el tratamiento del linfoma, es posible que notes efectos a largo plazo. En ocasiones, estos efectos aparecen mucho tiempo después de finalizar el tratamiento. Algunos efectos secundarios, como la infertilidad, el daño al corazón, o los niveles bajos de la hormona tiroidea, pueden ser permanentes. 

Investigación y desarrollo

Actualmente, se están investigando distintos aspectos del linfoma de Hodgkin. «A nivel diagnóstico, las investigaciones más prometedoras se desarrollan en el estudio de la biopsia líquida. La biopsia líquida en linfoma de Hodgkin clásico es una prueba que se realiza en una muestra de sangre con el fin de buscar trozos de ADN de las células tumorales que circulan por la sangre. Una biopsia líquida se puede utilizar para ayudar a encontrar un cáncer en un estadio temprano. También puede ser útil para ayudar a planificar el tratamiento, determinar su eficacia y averiguar si el cáncer volvió. La posibilidad de tomar varias muestras de sangre a lo largo del tiempo también ayuda a los médicos a entender la clase de cambios moleculares que están ocurriendo en un tumor», dice Rueda.

En cuanto a tratamientos, las investigaciones más importantes se basan en la incorporación de nuevas estrategias de inmunoterapia, como la inmunoterapia celular.

El linfoma no Hodgkin es un tumor que afecta al tejido linfático.

¿Qué es el linfoma de no Hodgkin? Así es el tumor por el que ha fallecido Antonio Ibáñez

Cinthya Martínez

El actor, pintor y modelo Antonio Ibáñez ha fallecido a los 34 años de edad a causa de un tumor contra el que llevaba luchando un año. En concreto, según apuntan diversos medios, se trata del linfoma de no Hodgkin, un tipo de cáncer producido en el sistema linfático.

Así, este tipo de cáncer aparece en los glóbulos blancos (linfocitos). ¿En qué se diferencia del linfoma de Hodgkin? En el hecho de que, si el médico detecta la presencia de un tipo específico de células anormales llamadas «células de Reed-Sternberg», el linfoma se clasifica como linfoma de Hodgkin. Si no hay células de Reed-Sternberg, el linfoma se clasifica como no hodgkiniano.

Seguir leyendo

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.