La UE calibra su respuesta ante Trump mientras la OTAN guarda silencio
INTERNACIONAL
Francia, Alemania y España piden usar la artillería comercial contra EE.UU.
20 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La paciencia del Viejo Continente ante Donald Trump se agota a pasos agigantados. Los líderes de la UE se reunirán de urgencia el jueves para coordinar una respuesta a los aranceles que el presidente estadounidense planea imponer sobre varios países del bloque por no respaldar sus planes anexionistas en Groenlandia. La prioridad de los Veintisiete sigue siendo agotar la vía diplomática, pero sobre la mesa ya están fuertes represalias comerciales —por valor de 93.000 millones de euros— y la puesta en marcha del denominado Instrumento Anticoerción, el arma definitiva contra Washington (también conocida como bazuca comercial). Mientras, la OTAN guarda silencio y su secretario general, Mark Rutte, ha negado que exista una crisis en el seno de la Alianza.
La tensión entre la UE y EE.UU. ha escalado drásticamente durante el fin de semana, cuando Trump anunció aranceles del 10 % que afectarán a ocho países europeos, aquellos que están llevando a cabo maniobras militares en Groenlandia. Los Estados señalados —Alemania, Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Finlandia, el Reino Unido y los Países Bajos— enfrentarán tasas que podrían aumentar hasta el 25 % en junio, unos aranceles que solo se levantarán cuando haya un acuerdo para «la compra de Groenlandia», algo que de producirse, según la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, asestaría «un golpe mortal a la OTAN». Varios líderes europeos han respondido calificando estas medidas de «inaceptables».
Diferentes posturas
La dureza de la respuesta ha variado entre las capitales. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, aseguró que su país no aceptará ningún «chantaje» y el premier británico, Keir Starmer, subrayó que las declaraciones de Trump son «completamente erróneas». La dirigente danesa dijo que no darían marcha atrás pese a las amenazas y el francés Emmanuel Macron fue el más contundente asegurando que no se pueden aceptar las intimidaciones de Washington y propuso activar el Instrumento Anticoerción.
Este jueves, los dirigentes europeos deberán calibrar su respuesta ante EE.UU. en la capital belga. El bloque no tiene mucho margen: quiere evitar un choque frontal con Washington, pero tampoco puede quedarse de brazos cruzados ante los aranceles. «La prioridad es no escalar la situación, pero estamos preparando una respuesta», afirmó el lunes el portavoz de Comercio de la Comisión Europea, Olof Gill.
Ya a finales de la semana pasada los embajadores de los Veintisiete plantearon la posibilidad de imponer a EE.UU. aranceles por valor de 93.000 millones de euros, algo que se estudió el año pasado, en el marco de las tensiones comerciales trasatlánticas, pero que no se activó para «dar espacio al diálogo». Esta sería la primera vía por la podrían optar los Veintisiete, a la espera de si se materializan o no las amenazas de Trump. El presidente finlandés, Alexander Stubb, respaldó esta opción, afirmando que «entre aliados, la solución es el diálogo». Sin embargo, el bloque comunitario también se arriesga a parecer débil si no toma ninguna represalia ante las medidas que ha anunciado la Casa Blanca.
La opción intermedia pasaría por aplicar aranceles por valor de 93.000 millones de euros si EE.UU. finalmente aplica las tasas del 10 % a los ocho países señalados. Las medidas de Bruselas afectarían principalmente a productos industriales de EE.UU., como los automóviles, las aeronaves Boeing y el burbon. También a las motos Harley Davidson y los pantalones Levi's, emblema del país. Aunque esta opción serviría para plantar cara a Trump, tal y como advirtió Starmer «en la guerra comercial no gana nadie».
Los ministros de Finanzas de Francia y Alemania pidieron reaccionar «con fuerza» si EE.UU. cumple su amenaza. De hecho, estos dos países y España han pedido activar el bazuca comercial de la UE. Esta medida, que nunca antes se ha activado, se diseñó para evitar posibles chantajes de terceros países (pensando principalmente en de China). Su activación permitiría al Ejecutivo comunitario imponer restricciones de importaciones y exportaciones a Washington, así como limitar sus inversiones en la UE y su participación en licitaciones públicas, entre otros.
En un contexto marcado por la guerra de Rusia en Ucrania y la imposibilidad de que los aliados europeos cubran las capacidades de EE.UU. en caso de que Trump decida salir de la OTAN, el diálogo sigue siendo la prioridad absoluta de la UE. Fuentes diplomáticas han confirmado que habrá un primer contacto este miércoles, en los márgenes del Foro económico de Davos, en el que participan la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el propio Trump además del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent.
Mientras la indignación sacude Europa, continúa el silencio y la inacción de la OTAN. En sus intervenciones, Rutte se limita a destacar que la Alianza «está trabajando» para aumentar la seguridad en el Ártico y que «hay un acuerdo total» respecto a la urgencia de la seguridad en esta región. Los ministros de Defensa de Dinamarca y Groenlandia mantuvieron el lunes una reunión a puerta cerrada con Rutte, que por el momento ha desoído la petición de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, para convocar una reunión de urgencia de esta organización militar para tratar la crisis de Groenlandia, una situación sin precedentes dentro de la Alianza.
El Gobierno danés también pedirá a Rutte que reaccione y que la Alianza Atlántica establezca una presencia permanente en el Ártico. EE.UU. cuenta con una base militar en Groenlandia con unos 200 soldados, un número de efectivos que no ha aumentado a pesar de las advertencias del presidente republicano de una creciente presencia de China e Irán en la zona. En los últimos días, varios países, entre ellos Francia, Alemania, Suecia y el Reino Unido, han enviado tropas a la isla, algo que Trump ha visto como una amenaza a sus planes de anexión.
El republicano dice que persigue Groenlandia porque Noruega no le dio el Nobel
m. p.
Donald Trump ha enviado una carta al primer ministro noruego, Jonas Gahr, donde explica que ya no siente «la obligación de pensar únicamente en la paz» después de que el Instituto Nobel le negara el Nobel y que ahora su objetivo consiste en «pensar en lo que es bueno y apropiado para Estados Unidos». En este sentido, reivindica un «control pleno y absoluto de Groenlandia» porque «Dinamarca no es capaz de proteger ese territorio frente a Rusia o China».
La carta del presidente de Estados Unidos abre un nuevo giro en la confrontación que mantiene con Europa sobre la isla ártica. Nuevo e inquietante, puesto que de su carta a Gahr se desprende que gran parte de la polémica —o toda— que puede devenir finalmente en una guerra arancelaria obedece a que el instituto noruego concedió el Nobel de la Paz a la opositora venezolana María Corina Machado, quien la semana pasada le entregó la medalla del galardón.
«Querido Jonas: Teniendo en cuenta que tu país decidió no concederme el Premio Nobel de la Paz por haber parado ocho guerras, y más, ya no siento la obligación de pensar únicamente en la paz, aunque siempre será predominante, sino que ahora puedo pensar en lo que es bueno y apropiado para Estados Unidos», dice en su carta al primer ministro.