La inteligencia alemana clasifica a AfD de extremista y la tacha de amenaza

juan carlos barrena BERLÍN / COLPISA

INTERNACIONAL

La líder del AfD, Alice Weidel, durante un acto electoral en Berlín el pasado mes de febrero
La líder del AfD, Alice Weidel, durante un acto electoral en Berlín el pasado mes de febrero SOEREN STACHE | EFE

La decisión agita el debate sobre su ilegalización y abre la vía para su control

27 jun 2025 . Actualizado a las 18:27 h.

La Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) ha clasificado a la formación Alternativa para Alemania (AfD) como «definitivamente de extrema derecha», según anunció ayer el organismo responsable también del contraespionaje federal. La clasificación supone que todo el partido es considerado anticonstitucional. Hasta ahora, solo las filiales regionales en los estados federados de Turingia, Sajonia y Sajonia-Anhalt habían sido evaluadas de la misma manera por las autoridades, mientras en el resto del país la formación era considerada un «caso sospechoso» de extrema derecha.

La nueva clasificación de AfD, fundada en el 2013, abre las puertas a su observación y vigilancia total por parte de los servicios de inteligencia interior germanos. Estos podrán controlar sus encuentros y reuniones, pinchar sus teléfonos y comunicaciones e incluso reclutar chivatos en sus filas e infiltrar agentes propios. La valoración de la oficina federal con sede en la ciudad renana de Colonia alimenta además los argumentos de quienes propugnan solicitar ante el Tribunal Constitucional alemán la prohibición de AfD.

Una demanda ante el máximo tribunal germano solo pueden presentarla el Gobierno federal, el Bundestag y el Bundesrat —las Cámaras Baja y Alta—. Un grupo de diputados de todos los partidos alemanes, excepto la ultraderecha, llevan meses preparando una solicitud ante el Constitucional para que ilegalice AfD a la espera de que se anunciara el nuevo peritaje elaborado por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución. Es probable que presenten próximamente una iniciativa en ese sentido para obtener el respaldo del Parlamento federal.

Para la ministra de Interior en funciones, la socialdemócrata Nancy Faeser, el informe de la BfV es una valoración «clara e inequívoca», que confirma que Alternativa para Alemania «persigue manifiestamente objetivos contrarios al orden básico democrático libre». Faeser subrayó que AfD defiende una política de carácter neonazi que se refleja en «declaraciones racistas, especialmente contra migrantes y musulmanes». Igualmente subrayó que dicha oficina trabaja de manera independiente y con el «claro mandato legal para actuar contra el extremismo y proteger» la democracia alemana.

La nueva categorización de AfD por la oficina federal ha sido el resultado de un examen exhaustivo y neutral y no ha habido «influencia política alguna en el nuevo informe», precisó la ministra.

El canciller federal saliente, Olaf Scholz, se mostró contrario a iniciar precipitadamente un procedimiento para prohibir e ilegalizar AfD. «Estoy en contra de una decisión rápida», dijo Scholz, partidario de que la BfV intensifique la vigilancia de la formación ultra y de que se estudien las consecuencias de su nueva valoración.

«Esta decisión dirigida y forzada de la BfV es un completo disparate en cuanto a su contenido y no tiene absolutamente nada que ver con la ley y el orden», afirmó por su parte Stephan Brandner, secretario de organización parlamentaria de AfD en el Bundestag.

Informe de 1.100 páginas

La BfV llevaba muchos meses trabajando en un amplio y exhaustivo informe sobre AfD. Medios alemanes revelan que esa agencia ha finalizado esta semana la reevaluación del partido liderado por Alice Weidel y Tino Chrupalla y la presentó al Ministerio del Interior. El informe consta al parecer de más de 1.100 páginas y contiene numerosas pruebas que corroboran el carácter anticonstitucional del partido.

El organismo subraya en su análisis que, entre otros aspectos, «la concepción étnica y basada en la ascendencia del pueblo» de AfD «no es compatible con el orden básico democrático libre».

Por ejemplo, este grupo no considera a los alemanes «con un historial de inmigración de países musulmanes» miembros iguales al pueblo alemán, destaca el documento, que señala igualmente que los políticos del partido también hacen agitación «permanente» contra refugiados y migrantes. En un principio, la BfV quería anunciar a finales del año pasado si se habían confirmado las sospechas contra el partido ultra y si se le calificaba de extrema derecha «confirmada». Sin embargo, la ruptura en noviembre de la coalición de socialdemócratas, verdes y liberales y las elecciones federales anticipadas celebradas en febrero frustraron el calendario que habían previsto. Desde el propio organismo se consideró que una actualización de su peritaje habría sido demasiado complicada desde el punto de vista jurídico antes de los comicios adelantados. Por razones de igualdad de oportunidades entre los partidos, la autoridad con sede en Colonia tuvo que contenerse.

Tras años de disputas legales, el Tribunal Administrativo Superior de Renania del Norte-Westfalia dictaminó en mayo del 2024 que la Oficina de Protección de la Constitución puede vigilar al partido como «caso sospechoso» de extrema derecha. La sentencia afirmaba que había indicios suficientes de que AfD desprecia la dignidad humana de extranjeros y musulmanes. Una parte significativa del partido no considera ciudadanos de pleno derecho a los alemanes de origen inmigrante. También destacó la existencia de indicios de que AfD persigue objetivos antidemocráticos.