Una avería aborta otra misión del Mondego, el buque de la Marina lusa cuya tripulación se insubordinó

Brais Suárez
Brais Suárez OPORTO / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Buque patrulla de la Marina portuguesa NRP Mondego.
Buque patrulla de la Marina portuguesa NRP Mondego. MARINA PORTUGAL

Hace dos semanas, los marineros se negaron a zarpar por el mal estado del patrullero

29 mar 2023 . Actualizado a las 18:31 h.

El buque de la Marina portuguesa NPR Mondego vuelve a los titulares. Solo dos semanas después de que su tripulación se negara a subir abordo por dudas sobre su seguridad, este martes el navío se vio obligado a abortar otra misión. Debía reemplazar a los agentes de la Policía Marítima y del Instituto de Bosques y Conservación de la Naturaleza en sus labores en las islas Salvajes, en Madeira, pero, por motivos de «carácter técnico» tuvo que ser remolcado al puerto de Caniçal, también en Madeira.

El rescate se produjo en alta mar, solo unas horas después de que abandonara el puerto para realizar la que era su primera misión tras la polémica insubordinación.

José Fonseca, jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas portuguesas, garantizó rápidamente que los objetivos fueron cumplidos por otros buques, medios aéreos y electrónicos. Es decir, que, para vigilar el medioambiente del archipiélago atlántico, la Marina pasó de utilizar un barco en estado muy cuestionado a todo tipo de medios disponibles.

Pero el rápido comunicado de Fonseca no resolvía la pregunta fundamental: ¿tenían razón los trece soldados que se negaron a zarpar el 16 de marzo, tras las dudas expresadas por su propio comandante, que dijo «no sentirse cómodo» al embarcar? El dirigente de la Asociación de Sargentos, António Lima Coelho, lo tiene claro: «Todo esto refuerza que aquellos hombres tuvieran la razón absolutamente», según dijo al diario luso Público.

Los 13 marinos de la tripulación (de un total de 29) que se negaron a zarpar el pasado 16 de marzo habían sido citados para audiciones en la Fiscalía. Pocos días después, sin embargo, el organismo paralizó el proceso para analizar más detalladamente los hechos, según informó la defensa. La Marina ya había comenzado un proceso disciplinario y se enfrentaban a un juicio penal.

Los tripulantes fueron severamente criticados por el jefe del Estado Mayor de la Armada, el almirante Gouveia e Melo, por su conducta, expresando que «la Marina no puede olvidar, ignorar ni perdonar los actos de indisciplina», lo que sirvió al abogado de los acusados para tachar el proceso disciplinario de nacer de manera parcial.

Al negarse a embarcar, los tripulantes expresaron que había filtraciones de agua y que uno de los dos motores y uno de los tres generadores no estaban operativos. El barco llevaba más de 500 días sin mantenimiento.