La tentación de Conte: crear un partido si no lograr estar al frente de un nuevo Gobierno

El presidente niega contacto con Draghi para proponerle ser primer ministro

Roberto Fico, presidente de la Cámara de Diputados de Italia,
Roberto Fico, presidente de la Cámara de Diputados de Italia,

Roma / colpisa, Efe

El presidente de la Cámara de Diputados de Italia, Roberto Fico, reunió ayer de nuevo a los líderes de los grupos parlamentarios que serían más proclives a apoyar un nuevo Gobierno liderado por Giuseppe Conte. A parte de las concesiones que exige cada uno, el gran escollo en las negociaciones parece ser la figura de Conte. Pero por ahora, hablar de un sustituto parece tabú.

El silencio de Matteo Renzi, causante de la crisis de Gobierno, ha dado pie a que algunos medios afirmen que se está buscando un primer ministro tecnócrata para un gobierno de unidad nacional. Incluso la jefatura de Estado tuvo que desmentir las noticias en las que se aseguraba que Sergio Mattarella había contactado al expresidente del Banco Central Europeo Mario Draghi para conocer su disponibilidad.

El as en la manga de Conte

Giuseppe Conte tiene un as en la manga para seguir en el centro del debate político en caso de que fracasen las negociaciones para crear un nuevo Ejecutivo en Italia y se celebren elecciones anticipadas. El primer ministro en funciones podría aprovechar su alto nivel de popularidad (58 %, según el último sondeo Ipsos) para formar su propio partido. Una lista electoral centrista liderada por él podría obtener entre el 13 % y el 17 % de los votos en una cita con las urnas en los próximos meses, de acuerdo a los estudios demoscópicos. B

Buena parte de las papeletas se las robaría al Movimiento 5 Estrellas (M5E) y al Partido Democrático (PD), principales socios de la alianza que sostenía al último Ejecutivo, aunque también conseguiría seducir a votantes que antes optaron por la abstención. Incluso lograría un porcentaje de simpatizantes procedentes del bloque conservador. «Si hay elecciones se dan las condiciones para que Conte cree su propio partido. Pero si la actual crisis se resuelve con otro primer ministro y no se vota hasta el año que viene o más adelante, todo puede cambiar. Los italianos tienen una memoria corta», explica Alex Buriani, director de investigaciones de Ixè.

Este instituto demoscópico, al igual que otros, prevé un significativo cambio en el tablero político en caso de la irrupción del partido de Conte. Con esta nueva fuerza, la coalición que sostiene al Ejecutivo saliente estaría en condiciones de ganarle en las urnas a la alianza conservadora, liderada por la Liga de Matteo Salvini. Los sondeos auguran en cambio que sin la lista personalista, la derecha vencería ampliamente las elecciones. «A Conte le conviene construir su propio fuerza política para conseguir más autonomía y ganar peso en el Parlamento», señala Lorenzo Pregliasco, cofundador del instituto demoscópico Quorum.

Si finalmente se decide a dar vida a un partido, el primer ministro en funciones seguiría los pasos de Lamberto Dini y de Mario Monti. Ambos también lideraron Gobiernos sin pertenecer a ninguna agrupación, pero luego crearon sus propias listas. «Estos experimentos nacen del hecho de que quien llega a la política desde fuera al final se enamora un poco e intenta seguir jugando», dice Pregliasco.

Conte era un desconocido profesor universitario de Derecho hasta que fue propuesto como primer ministro en el 2018 por el M5E en la coalición que formó con la Liga. Luego repitió en el cargo con el nuevo pacto que los anticasta establecieron en el 2019 con el PD. Al «abogado del pueblo», como se presentó a sus compatriotas hace tres años, le conviene recordar la experiencia de Monti, que tomó las riendas de Italia en el 2011 para evitar la bancarrota del país. Aunque los sondeos le auguraban un resultado más alto, el partido que creó para concurrir en las elecciones del 2013 se tuvo que conformar con un 10 %. Fue un resultado discreto, pero que «evitó que se produjera una deriva populista y soberanista», como analizó el propio Monti. Hay un pequeño y heterogéneo grupo de senadores, en su mayoría tránsfugas, que ya se han ofrecido para encuadrarse en un eventual partido de Conte.

Para Mario Bertolissi, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Padua, el discutido perfil de estos legisladores muestra la «poca consistencia» con la que podría nacer la lista del primer ministro. «Faltarían las raíces y el programa. Para que un partido funcione hace falta que detrás tenga a una figura de pensamiento, pero aquí solo tenemos comunicación», asegura Bertolissi.

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