Un Washington vacío en una jura atípica

La pandemia y el asalto al Capitolio acabaron por fastidiar el día soñado desde la adolescencia por Biden

Jennifer Lopez se fotografió con soldados desplegados en Washington
Jennifer Lopez se fotografió con soldados desplegados en Washington

Washington / E. la Voz

La capital de Estados Unidos amaneció soleada con temperaturas suaves, inusuales para un 20 de enero. Era el día perfecto para disfrutar al aire libre de la ceremonia de bienvenida al nuevo presidente. Pero en lugar del tradicional ambiente de fiesta, alegría y muchedumbre, las calles de Washington presentaban una imagen desoladora sin un alma camino del National Mall.

La pandemia y el asalto al Capitolio del 6 de enero de los seguidores de Donald Trump acabaron por fastidiar el día soñado desde la adolescencia por el demócrata Joe Biden. La única presencia notable fue la de cientos de periodistas y los miles de soldados de las fuerzas de seguridad en el mayor despliegue de seguridad en la historia de EE.UU. Ni siquiera se vio a uno de los fervientes fieles del republicano dispuesto a darle un último adiós.

A las siete y media de la mañana, un grupo de soldados de la Guardia Nacional compraba café en un Starbuck portando sus armas junto al perímetro de seguridad más cercano a la Casa Blanca. Esa era la imagen de la normalidad a esa hora en Washington. A penas una decena de curiosos madrugaron para ver partir por última vez a Trump en el helicóptero Marine One rumbo a la base aérea de Andrew, tres horas antes de la toma de posesión de Biden.

El punto neurálgico de la concentración fue la plaza Black Lives Matter, nombrada así tras las protestas de la pasada primavera por el asesinato del afroamericano Georg Floyd, situada a 300 metros del ala norte de la residencia presidencial. «Peleamos, ganamos en Georgia, ganamos en todo el país, que le jodan a Donald Trump», decía una mujer de unos 60 años frente a una decena de periodistas, mientras por un altavoz sonaba la canción del rapero fallecido Nipsey Hussel de título FDT, Fuck Donald Trump, convertida en himno de la resistencia anti-Trump. «No estoy feliz, solo estoy un poco más feliz», comentaba otra de las activistas. Por el sistema de sonido, salía un popular repertorio de despedida con The final countdown del grupo heavy Europe, Bye, bye, bye de la pop-band NSYNC o el pegadizo tema sesentero de los Steam Na na hey hey kiss him goodbye. Cuando el helicóptero se elevó por detrás de la Casa Blanca, con veinte minutos de retraso sobre la hora prevista, hubo unos tímidos aplausos, alguna que otra peineta y, cada uno, siguió a lo suyo. El blindaje de seguridad impidió que nadie pudiera ver con sus propios ojos la toma de posesión de Biden. Así que todos se marcharon a casa a ver la televisión.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Un Washington vacío en una jura atípica