Euforia en Nueva York: «Es una liberación después de cuatro años de ansiedad»

Las grandes urbes estadounidenses la gente se echó al calle para celebrar la victoria de Biden

Seguidores de Biden, durante la celebración del triunfo en Time Square (Nueva York)
Seguidores de Biden, durante la celebración del triunfo en Time Square (Nueva York)

Nueva York / E. La Voz

Las grandes urbes estadounidenses, territorios de mayoría demócrata, estallaron de euforia tras conocer la victoria de Joe Biden. La rabia contenida por cuatro años de insultos procedentes de la Casa Blanca se convirtió en una gran fiesta de alivio en Washington, Nueva York, Chicago y San Francisco. «Es una liberación después de cuatro años de ansiedad», comentaba Patricia Bolaños, una joven española residente desde hace cuatro años en Nueva York, la ciudad que vio nacer y forjar su fortuna a Donald Trump. Manhattan, antiguo patio de recreo del republicano, vivió una noche de sábado que pasará a la historia como la gran fiesta que puso la tirita al drama de haber sido el epicentro mundial de la pandemia. La ciudad sacó la energía acumulada. Miles de rostros enmascarados bailaron hasta entrada la madrugada en plazas y parques.

«Nada va cambiar de forma automática, pero es un alivio tener a una persona con valores humanos liderando el país», añadía Bolaños, ilustradora de profesión, que, como muchos extranjeros en EE.UU. se ha visto afectada por las políticas de restricción a la inmigración puestas en marcha por Trump bajo la excusa del coronavirus. A punto estuvo de perder su visado, sabe que si viaja a España no podrá volver, pero ahora tiene la esperanza de poder decidir por ella misma y no por imposición de los caprichos de un presidente. «He votado por primera vez», gritaba Jorge González, un treintañero mexicano que inmigró a Arizona de niño. «Y muchos de mis amigos también», añadía.

Los votos de las mujeres, los jóvenes y las minorías fueron la clave del triunfo demócrata. Pero aún existe un salto generacional que siguió fiel al republicano y que se mantuvo callado el sábado por la noche. «Mi madre y todas sus amigas votaron por Trump», susurraba González, como si fuera una ofensa a la multitud que bailaba en la céntrica Washington Square.

Este lugar, donde Harry deja a Sally tras su primer viaje en coche al comienzo de la icónica película, acogió las reivindicaciones del movimiento por los derechos LGTBI en los 70, las primeras concentraciones de la resistencia anti-Trump y la pasada primavera, fue el centro de las protestas de Black Lives Matter. «Celebremos, pero no os olvidéis que la pelea continúa», decía micrófono en mano Kiara Williams, una de las veinteañeras que organizaron las multitudinarias manifestaciones de los últimos meses. A la fiesta que se celebró frente a la librería de Brooklyn, se unió Chuck Schumer, el líder de la minoría demócrata del Senado. Sacó su teléfono y llamó a Biden para que escuchara el clamor de la gente. Llegó el éxtasis.

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