Por qué todos, menos Vox, quieren que gane Biden

O. Barriuso MADRID / COLPISA

INTERNACIONAL

Biden,a su llegada este jueves a una comparencencia con la prensa para hablar de la crisis del covid
Biden,a su llegada este jueves a una comparencencia con la prensa para hablar de la crisis del covid KEVIN LAMARQUE | Reuters

Razones geoestratégicas, comerciales y políticas ponen de acuerdo a los partidos tradicionales en aplaudir un triunfo demócrata

05 nov 2020 . Actualizado a las 14:39 h.

En la memoria colectiva han quedado las imágenes de José María Aznar hablando con acento texano y campando a sus anchas en el rancho de Crawford, invitado por George W. Bush en el 2003, unas semanas antes de la invasión de Irak. Eran los tiempos de la foto de las Azores, los tiempos en los que el entonces presidente se jactaba de tener en Moncloa un teléfono con línea directa a la Casa Blanca. Pero desde entonces ha llovido mucho y, aunque de cara a la galería se intente mantener una aparente neutralidad -«tengo que trabajar con quien presida EE.UU. los próximos cuatro años, sea quien sea», ha dicho la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, que sin embargo sí ha puesto en valor que se cuenten todos los votos y triunfen «las instituciones» frente al «populismo»-, de puertas hacia dentro las grandes familias políticas españolas (y europeas) cruzan los dedos para que Joe Biden confirme su victoria. 

Los socialistas, por descontado, pero también los populares, que admiten en privado que la derrota de Trump ayuda al progresivo aislamiento de Vox. Una estrategia de distanciamiento de la extrema derecha que ya se puso de manifiesto en el «hasta aquí hemos llegado» de Pablo Casado a un Santiago Abascal que defendió su fallida moción de censura contra Pedro Sánchez con un argumentario antieuropeo, antiglobalista, conspiracionista y propio de un alumno aventajado de Steve Bannon, al estilo de Salvini, Orbán o Bolsonaro. Y, cómo no, al más puro estilo del magnate a punto de ser descabalgado del despacho oval.

«Se trata más de una elección por descarte. Tradicionalmente, el PSOE prefiere vincularse con los demócratas y el PP con los republicanos, como quedó claro con Aznar. Sin embargo, en esta ocasión, en España y en Europa, ningún partido tradicional y/o de gobierno quiere ver su marca asociada a la de Trump. Su perfil está tan vinculado al populismo, el machismo, el racismo, las mentiras y la mala gestión que ningún partido serio le apoya públicamente», disecciona el politólogo Ignacio Martín Granados, que contrapone esa carga negativa con «la previsibilidad del establishment, del hombre de orden» que representa Biden. Esa es, seguramente, la principal razón de que Vox se haya quedado solo en su alineamiento con Trump, al que copian sin empacho con eslóganes como el de «hacer a España grande otra vez».