Autonomía estratégica mientras EE.UU. y China rivalizan

La Voz

INTERNACIONAL

06 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El despertar geopolítico europeo no ha surgido de la nada. Mientras que la rivalidad de EE.UU. y China se intensificaba durante la presidencia de Donald Trump, Europa comenzó a ajustar con cautela su enfoque hacia un mundo cada vez más definido por la competencia de grandes potencias. La UE comenzó a debatir la noción de «autonomía estratégica», que exige a Europa defender su soberanía y promover sus intereses independientemente de EE.UU. Pero en medio de una pandemia, la autonomía estratégica parece menos un concepto que los líderes de la UE deben debatir y más una política urgente de promulgar. En lugar de buscar a un aliado estadounidense que se ha vuelto abusivo bajo el Gobierno de Trump, o a un país como China, cada vez más agresivo, para el liderazgo global, los líderes europeos están descubriendo que deben buscar a Europa.

Parte de este cambio ha sido impulsado por la respuesta catastrófica de EE.UU. al covid-19 y por el derrame simultáneo de tensiones raciales en sus calles. El apoyo europeo a la alianza trasatlántica ya había decaído por los excesos de la «guerra contra el terror» estadounidense, la fallida invasión de Irak y la crisis financiera del 2008.

El cambio en la perspectiva europea es también una respuesta a China. Europa había visto mucho tiempo a China principalmente a través de una lente económica. Esperaba que la apertura y el comercio condujeran a la liberalización política e incluso a la democratización. Pero a medida que la economía floreció, su política se restringió aún más. Hubo un aumento de las prácticas comerciales desleales de China en Europa, tal como lo hizo en EE.UU., que causó frustración. La pandemia puso a la opinión pública europea en contra de China. Pekín trató de ocultar los orígenes del virus, y una vez que logró controlar la enfermedad, se embarcó en una agresiva campaña de diplomacia. El covid-19 ha convencido a una gran mayoría de europeos de la necesidad de una mayor cooperación de la UE. Así, Europa está entrando en esta nueva década con más confianza en su unión y menos en los demás. No cabe duda de que Europa saldrá de esta crisis como un actor global más fuerte y unificado.