Boris Johnson cree que la solución a la crisis del covid-19 está en la construcción

El Gobierno británico reformará la ley del suelo en lo que será el mayor impulso del ladrillo en Reino Unido en décadas

El primer ministro británico, Boris Johnson
El primer ministro británico, Boris Johnson

Redacción / Agencias

El primer ministro británico, Boris Johnson, se propone dar el mayor impulso al ladrillo que el Reino Unido ha visto en décadas como una de las apuestas centrales de su programa para superar la profunda recesión que deja la pandemia.

Según informa Efe, el Gobierno británico ha propuesto una reforma radical de la ley del suelo que facilitará la creación de terrenos urbanizables y minimizará los requisitos para obtener permisos de construcción.

A través de este plan, que dará luz verde automática a proyectos urbanísticos en numerosas zonas, eliminando la necesidad de solicitar licencias municipales para muchas conversiones de espacios comerciales en viviendas, el primer ministro pretende rescatar a uno de los sectores más afectados por el parón provocado por el covid-19

Entre abril y junio, cuando el PIB británico cayó un 20,4 %, la construcción en el Reino Unido se desplomó un 35 %, más que los servicios, que en conjunto retrocedieron un 19,9 %. Con ello, el Gobierno promete impulsar el empleo, mejorar las perspectivas del sector y contribuir a paliar el problema del acceso a la vivienda con un aumento de la oferta.

Un plan urbanístico simplificado

El proyecto de Johnson acabará con la compleja catalogación actual de los terrenos y los dividirá en solo tres categorías, bautizadas como tierras de «crecimiento», de «renovación» o «protegidas».

Si un terreno queda designado como de «crecimiento», se podrán levantar en él nuevas viviendas, hospitales y escuelas de forma automática, sin necesidad de tramitar un permiso, mientras que en los espacios de «renovación» se requerirá que los ayuntamientos den luz verde a un proyecto específico. Las zonas naturales quedarán fuera de los planes urbanísticos, mientras que la construcción de edificios singulares contará con una vía acelerada para recibir aprobación. 

El director de políticas de la patronal de empresarios CBI, Matthew Fell, ha dado la bienvenida a unas medidas que, en su opinión, «van a permitir a los constructores ponerse a trabajar», mientras que la Real Institución de Gestores Inmobiliarios las ha saludado como «un paso en la dirección correcta».

Numerosas críticas por la falta de vivienda social y por las infraviviendas

Los planes del Gobierno han levantado críticas entre quienes sostienen que no promueven lo suficiente la construcción de viviendas y equipamientos sociales, y lamentan que se restrinja el poder de ayuntamientos y vecinos para condicionar ciertos planes urbanísticos.

El proyecto «no hace prácticamente nada para garantizar que existan hogares asequibles, bien diseñados y sostenibles», afirmó a Efe Alan Jones, presidente del Real Instituto de Arquitectos Británicos (RIBA, en inglés).

«No hay duda de que el sistema de planificación necesita una reforma», subraya Jones, que considera, sin embargo, que la «desregulación no es una solución», sino que puede llevar a la creación de una «nueva generación de viviendas precarias».

Además, la nueva propuesta de Johnson ha recibido también criticas por parte de quienes advierten de que las conversiones de espacios comerciales para uso residencial que no requieren que los ayuntamientos revisen el proyecto tienden a saltarse los estándares mínimos de habitabilidad.

De acuerdo con un informe elaborado por el University College London para el Gobierno británico, solamente un 22 % de ese tipo de conversiones cumplieron, entre el 2015 y el 2018, los estándares recomendados para una vivienda. Mientras que, entre los proyectos que tuvieron que obtener una licencia antes de ser ejecutados, el porcentaje de obras que cumplieron las medidas fue del 73 %.

Los académicos describen que es habitual encontrarse con apartamentos minúsculos, de hasta 16 metros cuadrados -menos de la mitad de los 37 metros cuadrados que se considera mínimo estándar para una vivienda nueva-, y concluyen que el cambio de uso sin aprobación previa, la vía administrativa que Johnson quiere promover, «parece crear espacios residenciales de peor calidad».

«Adaptarse y evolucionar»

Por su parte, el ministro de Vivienda, Robert Jenrick, defiende que la reforma va a permitir «recortar burocracia innecesaria y otorgar a los propietarios de pequeños negocios la libertad que necesitan para adaptarse y evolucionar».

En un país en el que muchas ciudades se expanden en amplios vecindarios de casas bajas con jardín, la nueva ley permitirá además que «las familias agreguen hasta dos pisos a su hogar», lo que «les otorgará el necesario espacio para sus hijos o para familiares mayores», ha sostenido.

El Ejecutivo argumenta además que las medidas reducirán la presión para construir en espacios verdes sin edificar en el extrarradio de las ciudades.

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